Fuerza Pampa: La jugada de Manuel Feito que sacudió la interna del PJ y abrió una incógnita hacia 2027
- Axel Juncos

- hace 2 horas
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La presentación del nuevo partido provincial no solo sorprendió por el regreso político del intendente de Lonquimay, sino porque expuso una tensión más profunda dentro del peronismo pampeano: la disputa por la conducción, la representación territorial y el armado electoral que viene.

La aparición de “Fuerza Pampa” no puede leerse como un simple trámite administrativo. La decisión de Manuel Feito, intendente de Lonquimay, de iniciar el camino para inscribir un nuevo partido político provincial abrió una fuerte repercusión dentro del tablero político pampeano y volvió a instalar una pregunta que el justicialismo viene intentando ordenar puertas adentro: ¿se trata de una ruptura real, de una herramienta de presión o de una señal anticipada de lo que puede ocurrir rumbo a 2027?
El dato formal es concreto: Feito presentó ante la Justicia Electoral de La Pampa el pedido para crear “Fuerza Pampa”, una fuerza provincial que, según sus propias definiciones, no pretende ser una línea interna del PJ, sino una estructura política nueva. La movida generó impacto inmediato porque el jefe comunal venía de anunciar que no buscaría la reelección en Lonquimay y que cerraría una etapa de participación política al finalizar su mandato. Sin embargo, la creación de un nuevo sello partidario lo coloca nuevamente en el centro de la escena.
Feito buscó darle a la jugada una explicación territorial y generacional. Habló de una construcción “de abajo hacia arriba”, nacida del diálogo con vecinos, trabajadores, docentes, enfermeros, productores, empresarios e intendentes del interior provincial. También reivindicó sus orígenes peronistas, aunque fue claro al marcar distancia del funcionamiento actual del Partido Justicialista: “No negamos nuestros orígenes, pero hay que garantizar la participación de todos”, sostuvo al explicar la creación del nuevo espacio.
Ese argumento toca una fibra sensible dentro del peronismo pampeano. Desde hace tiempo, distintos sectores vienen discutiendo no solo candidaturas, sino también métodos de construcción política. La frustrada interna partidaria de 2025, en la que el espacio vinculado a Luciano di Nápoli intentó disputar la conducción del PJ provincial y no logró competir por decisión de la Junta Electoral partidaria, dejó heridas que todavía no cerraron. En aquel armado, Feito aparecía asociado a Di Nápoli, lo que ahora alimenta la lectura de que “Fuerza Pampa” podría funcionar como una herramienta de presión frente al oficialismo partidario.
La sospecha política no es menor. Aunque Feito insiste en que el partido no pertenece a Di Nápoli y que se trata de una construcción propia, la relación política entre ambos intendentes es un dato difícil de separar del análisis. Di Nápoli, jefe comunal de Santa Rosa, viene siendo mencionado como una de las figuras con proyección para discutir poder dentro del justicialismo pampeano. Por eso, la aparición de un nuevo sello por fuera del PJ despierta una interpretación inevitable: si no hay lugar en la mesa interna, podría haber una alternativa electoral disponible afuera.
En política, los partidos no se crean solamente para competir. A veces también se crean para negociar. “Fuerza Pampa” puede ser, al mismo tiempo, un mensaje hacia la conducción del PJ, una advertencia sobre el malestar de sectores del interior y una plataforma de acumulación para quienes no se sienten contenidos en la estructura partidaria tradicional. El solo hecho de que el nombre del espacio ya circule en la discusión pública obliga al peronismo a mirar hacia adentro.
La repercusión más fuerte, entonces, no está en la inscripción en sí misma, sino en lo que revela: una incomodidad creciente con la forma en que se ordenan las decisiones dentro del oficialismo provincial. Feito intenta presentarse como vocero de una demanda de participación, pero su movimiento también expone una contradicción: quien había sugerido que se retiraría de la política ahora aparece encabezando una herramienta con potencial electoral. Esa tensión entre retiro anunciado y reaparición estratégica será uno de los puntos que sus adversarios utilizarán para cuestionar la solidez del armado.
El oficialismo provincial, por su parte, enfrenta un dilema. Si minimiza la jugada, corre el riesgo de subestimar un malestar que podría crecer en silencio. Si la sobredimensiona, le entrega a “Fuerza Pampa” una centralidad política que todavía debe demostrar en territorio, afiliaciones, estructura y representación real. Según los requisitos del Tribunal Electoral pampeano, un partido provincial debe acreditar afiliados, autoridades, carta orgánica, declaración de principios y base de acción política, entre otros pasos; por eso, la presentación inicial es apenas el comienzo de un proceso que deberá probar volumen político además de intención.
Para la oposición, la novedad también tiene valor. Radicales, libertarios y demás sectores no peronistas observan en esta movida una señal de desgaste interno del oficialismo. Cada tensión dentro del PJ alimenta la expectativa opositora de que 2027 pueda abrir una competencia más fragmentada. Sin embargo, sería apresurado afirmar que “Fuerza Pampa” debilita automáticamente al peronismo. También podría ocurrir lo contrario: que funcione como válvula de escape, como mecanismo de presión y, finalmente, como pieza de negociación para ordenar una unidad más amplia.
La clave estará en los próximos movimientos. Si Feito logra sumar dirigentes, intendentes, referentes sociales y afiliaciones, “Fuerza Pampa” dejará de ser una novedad de coyuntura para convertirse en un actor a considerar. Si, en cambio, el sello queda reducido a una jugada personal o a una ficha de negociación, su impacto será más simbólico que electoral. Por ahora, lo seguro es que la presentación ya cumplió un primer objetivo: instalar incertidumbre.
En el fondo, la creación de “Fuerza Pampa” habla menos de Feito que del momento político que atraviesa el PJ pampeano. Un partido que durante décadas administró con eficacia sus tensiones internas empieza a mostrar discusiones más visibles sobre conducción, renovación, territorialidad y futuro. La pregunta ya no es solamente quién será candidato en 2027, sino bajo qué reglas, con qué representación y desde qué estructura se ordenará el poder.
Feito movió una pieza. Todavía no se sabe si abrió una puerta, tensó una cuerda o encendió una mecha. Pero la repercusión política de “Fuerza Pampa” demuestra que, en La Pampa, el camino hacia 2027 comenzó mucho antes de la campaña.




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