Julio Furch: "entrenar al mayor nivel posible, ayudar a los chicos del pueblo, aportar experiencia y tratar de que el club crezca”
- Winifreda

- 18 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene
La historia de Julio César Furch atraviesa fronteras, camisetas y generaciones. En una extensa y profunda entrevista realizada por el periodista castense Luciano Nervi, el delantero pampeano repasó su recorrido por el fútbol argentino, mexicano y brasileño, reflexionó sobre los logros alcanzados y explicó, con serenidad, por qué decidió cerrar el círculo de su carrera en el Club Social y Deportivo Winifreda, el club de su pueblo.

“Lo había prometido y siempre estuvo en mi cabeza”, confesó Furch al inicio de la charla, todavía con la emoción latente por el regreso. Reconoció que hubo charlas previas antes de que finalizara su último torneo y que la decisión fue madurando con el tiempo. “Estoy muy contento, muy feliz de cómo se dio todo”, resumió.
Tomar dimensión de una carrera extraordinaria
A lo largo de la entrevista, el goleador repasó su paso por clubes como Olimpo, San Lorenzo, Arsenal, Belgrano, Veracruz, Santos Laguna, Atlas, Santos de Brasil y Banfield. Sin embargo, admitió que todavía le cuesta tomar real dimensión de lo conseguido. “No termino de caer en que ya pasó la carrera. El fútbol me dio muchísimo, fue una carrera quizás más de lo esperado”, reflexionó.
Los números respaldan sus palabras: cerca de 168 goles en Primera División y seis títulos oficiales, muchos de ellos conseguidos siendo protagonista y convirtiendo en finales. “No es fácil ganar. De la cantidad de torneos que jugué en 15 años, ganar seis es un lindo número”, señaló con humildad.
México, una segunda casa
Gran parte de los recuerdos más intensos de Furch están ligados a su etapa en México. Allí no solo fue campeón, sino que se transformó en ídolo. “El cariño de la gente es lo más gratificante que uno puede lograr”, aseguró. Veracruz y Atlas ocupan un lugar especial: clubes que volvieron a ser campeones después de casi siete décadas y donde su nombre quedó grabado para siempre.
“Que la gente te recuerde después de tantos años, eso no tiene precio”, dijo, destacando también el acompañamiento permanente de su familia en cada etapa del camino.
El gol que lo marcó para siempre
Cuando llegó el momento de elegir un recuerdo por sobre los demás, Furch dudó. “Hay varios, si nombro uno se me enoja el otro”, bromeó. Sin embargo, terminó eligiendo un instante clave: el gol en la final con Santos Laguna. “Fue mi primera liga, estaba mi familia en la tribuna. Haberlo festejado con ellos fue espectacular”, recordó, con una sonrisa que delata lo imborrable de ese momento.
Del fútbol profesional al club del pueblo
Uno de los ejes centrales de la charla fue su decisión de pasar, casi sin escalas, de la elite del fútbol argentino al torneo regional pampeano. “Fue una decisión difícil, que conlleva mucho: organización familiar, muchos temas que pasaron por mi cabeza”, explicó. Pero también dejó claro que era una idea que siempre estuvo presente.
El regreso a Winifreda no solo fue celebrado por su gente, sino por todo el fútbol pampeano. Furch entiende que su camino también abrió puertas: “Quizás fui uno de los que llegó a jugar internacionalmente y eso ayudó a que hoy haya pampeanos en todos lados. Eso me pone muy feliz”.
Sin reproches, con gratitud
Ante la pregunta sobre si cambiaría algo de su carrera o si le quedó algún objetivo pendiente, la respuesta fue contundente: “No cambiaría nada”. Reconoció que quedaron sueños como jugar en Europa o en una selección, pero remarcó que la carrera que tuvo fue “muy linda” y que pocos logran transitarla de ese modo.
Un cierre con compromiso
Lejos de pensar este regreso como un simple trámite, Furch dejó en claro que su intención es dar el máximo. “No es venir a cumplir. Es entrenar al mayor nivel posible, ayudar a los chicos del pueblo, aportar experiencia y tratar de que el club crezca”, explicó. El objetivo es claro: hacer las cosas seriamente, mantener al equipo competitivo y pelear el torneo.
El emperador volvió a casa, pero no para mirar el pasado con nostalgia. Volvió para transmitir experiencia, sembrar futuro y cerrar una carrera extraordinaria con la camiseta que lo vio nacer. En Winifreda, el fútbol no solo recuperó a un goleador: recuperó a uno de los suyos.































