La baja de impuestos que celebra Nación y el costo que asumen las provincias: La Pampa, entre las más afectadas
- Axel Juncos

- hace 16 minutos
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La presión tributaria en la Argentina mostró una caída significativa durante los dos primeros años de gestión de Javier Milei, alcanzando en 2025 niveles que no se registraban desde 2006. Sin embargo, detrás de ese dato que el Gobierno nacional presenta como un logro económico, se esconde una fuerte contracara: el ajuste fue absorbido casi en su totalidad por las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, generando un marcado desequilibrio en el federalismo fiscal.

Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la carga impositiva efectiva cayó al 21,4% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que representa una merma acumulada de 0,8 puntos porcentuales entre 2024 y 2025. Este descenso se explica tanto por una menor recaudación como por el crecimiento económico, medido bajo la metodología oficial del INDEC.
No obstante, el dato más revelador del estudio es quiénes asumieron el costo de esa baja impositiva. De acuerdo al análisis difundido por el diario Ámbito y confirmado por el IARAF, el 92% de la reducción de ingresos fiscales fue absorbida por las provincias y CABA, mientras que el Estado nacional solo explicó el 8% restante. En otras palabras, el alivio tributario se sostuvo mayormente a expensas de los recursos de los distritos subnacionales.
El informe detalla que en 2023 la presión tributaria de impuestos nacionales representaba el 22,4% del PBI; en 2024 subió levemente al 22,5% y en 2025 cayó al 21,4%. En ese proceso, durante 2024 ocurrió una situación atípica: la Nación aumentó su recaudación gracias al Impuesto PAIS y al incremento de los derechos de exportación, tributos que no se coparticipan, mientras reducía las transferencias a las provincias. En paralelo, las modificaciones en Ganancias y en la administración del IVA impactaron negativamente en los ingresos provinciales.
En 2025, el escenario se invirtió parcialmente: las provincias recuperaron algo de recaudación y la Nación perdió ingresos. Sin embargo, el balance final de los dos años muestra que el “esfuerzo” fiscal fue muy desigual. Mientras la recaudación nacional prácticamente no se redujo en términos acumulados (apenas 0,06 puntos del PBI), la de las provincias cayó 0,73 puntos, explicando casi toda la baja de la presión tributaria total.
Para provincias como La Pampa, este esquema implica una restricción presupuestaria extrema. El propio IARAF advierte que la reducción de impuestos impulsada por Nación se logró recortando recursos coparticipables, justo cuando crece la demanda social y la presión sobre servicios esenciales como salud, educación y seguridad. Desde el ámbito económico señalan que sostener este camino sin coordinación con los gobernadores equivale a trasladar el desequilibrio fiscal al interior del país.
En ese contexto, el informe confirma técnicamente lo que varios gobiernos provinciales vienen denunciando: el superávit nacional y la baja de impuestos se están construyendo, en gran medida, sobre el desfinanciamiento de las provincias. Una situación que reaviva el debate sobre el federalismo fiscal y la distribución equitativa de los recursos en la Argentina.






























