“Qué sabés vos de la muerte del turco”: el crimen de 1929 que vuelve a la memoria de Winifreda

Una investigación difundida por Carlos Heim, de Eduardo Castex, permite acercarse a la historia de José Paidon, un comerciante asesinado en su almacén rural al oeste de Winifreda. El relato ofrece una posible explicación para aquella frase que muchos escucharon de chicos, sin conocer qué había detrás.

“Qué sabés vos de la muerte del turco”. En Winifreda, el dicho aparecía cuando alguien opinaba sobre un asunto sin saber demasiado. Para los chicos que lo escuchaban —y después lo repetían— era una expresión más del pueblo. Pero quedaba una pregunta sin respuesta: ¿quién era aquel “turco” y qué había pasado con él?
Décadas después, una investigación compartida en redes sociales por Carlos Heim, de Eduardo Castex, vuelve a poner un nombre y una historia sobre la mesa: José Paidon, un comerciante de 44 años que fue asesinado en febrero de 1929 en su boliche y almacén de campo.
La publicación de Heim cita el expediente P 583 del Juzgado Letrado número 1, conservado en el Archivo Histórico de La Pampa. Allí aparece la declaración de un joven peón que señaló a Juan Bautista Vairoleto, Roque Sierra y Eugenio Barale, conocido como “El Indio Relinqueo”, como los hombres que llegaron al lugar aquella noche.
Aunque el material compartido no permite establecer de manera definitiva que ese crimen haya originado el dicho, la historia ofrece una pista para comprender una expresión que permaneció en la memoria de vecinos de Winifreda.
Una noche en el almacén de Paidon
Según la reconstrucción difundida por Heim, el hecho ocurrió el 21 de febrero de 1929, en el negocio que Paidon tenía a unas dos o tres leguas al oeste de Winifreda.
Uno de los testimonios centrales fue el de José Baldovino, de 20 años, apodado “Sargento”, quien trabajaba como peón del comerciante. Al día siguiente declaró en Winifreda y relató que, alrededor de la medianoche, unos golpes suaves en la puerta de su habitación lo despertaron.
Al salir al patio encontró a tres personas. Según dijo, reconoció a Vairoleto, Sierra y Relinqueo. Entonces recibió una orden de Vairoleto: “Llamalo al turco”.
Baldovino fue hasta la habitación de su patrón y le avisó que había gente buscándolo. Paidon respondió que ya se iba a levantar. El muchacho se apartó y quedó detrás de uno de los horcones próximos a la puerta.
Desde allí, según su declaración, vio a Relinqueo con un Winchester y a Vairoleto detrás de él, sosteniendo una linterna. Cuando Paidon abrió, Vairoleto lo iluminó y Relinqueo disparó.
La huida del peón
Baldovino contó que aprovechó un descuido de los atacantes para entrar en su pieza y trabar la puerta con dos bolsas de trigo. Después escuchó otro disparo desde la habitación de su patrón. Por el estampido, creyó que se trataba de un revólver.
Escapó por la ventana y buscó refugio en la casa de León Barberena, un vecino que vivía a unos 50 metros. Allí se escondió en una habitación abierta hasta el amanecer.
Cuando aclaró, fue a dar aviso a Benigno Vázquez. Más tarde, según relató, la esposa de Paidon le pidió que también informara a los vecinos Juan Razini y José Dolce.
El joven sostuvo que había podido reconocer a los tres hombres porque había luna. También explicó que ya había visto a Vairoleto en el almacén y en otra oportunidad en la casa de Alfonso Palacios. De acuerdo con la transcripción publicada, cuando le mostraron fotografías volvió a identificar a los tres.
Una declaración con acusaciones graves
El testimonio incluyó otro señalamiento: Baldovino aseguró que el martes 19 de febrero, dos días antes del crimen, había escuchado una conversación entre Relinqueo y la esposa de Paidon junto a la cocina.
Según su versión, Relinqueo dijo “Lo matamos al turco” y ella respondió “Sí”. También declaró haberla visto conversar anteriormente con Roque Sierra mientras el comerciante estaba ausente.
Son acusaciones contenidas en la declaración del peón. El fragmento difundido no informa cómo fueron evaluadas por la Justicia ni cuál fue la resolución del expediente, por lo que no permite atribuir responsabilidades judiciales a la mujer.
Baldovino agregó detalles de aquella noche: la perra “Loba” había quedado atada dentro del garaje y él había llamado a su patrón por miedo a que los visitantes lo mataran si desobedecía.
Lo que queda detrás de una frase
La investigación recupera una historia violenta del pasado rural de Winifreda, con nombres, vecinos y lugares que ayudan a acercar un episodio ocurrido hace casi un siglo.
También invita a escuchar de otra manera aquel dicho de la infancia. Para quienes crecieron repitiéndolo, “la muerte del turco” era una referencia desconocida. La historia de José Paidon permite, al menos, ponerle rostro humano a esa pregunta: detrás de la expresión pudo haber quedado el recuerdo de un comerciante asesinado, un joven que huyó para salvarse y una noche que dejó su huella en la zona.
Fuente: investigación de Carlos Heim difundida en redes sociales, con referencia al expediente P 583 del Juzgado Letrado número 1, Archivo Histórico de La Pampa.



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