Reforma Laboral: se viene una semana movida
- Axel Juncos

- hace 2 días
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El gobierno de Javier Milei incluyó una reforma laboral en el paquete de leyes denominado Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos. Su justificación es que el marco laboral argentino dificulta la inversión y la creación de empleo. La iniciativa surgió de un trabajo del Consejo de Mayo y fue elaborada por técnicos como Federico Sturzenegger.

Los puntos centrales que provocan mayor debate son los siguientes:
Modificaciones en las indemnizaciones: se propone excluir el cálculo de aguinaldos y vacaciones, y establecer un índice único para la actualización, además de crear un Fondo de Asistencia Laboral (FAL). El FAL estaría financiado con un aporte del 3 % de las remuneraciones del empleador y actuaría como un fondo de cese para pagar indemnizaciones rápidamente.
Flexibilización de la jornada: el borrador inicial planteaba la posibilidad de utilizar bancos de horas que permitirían jornadas de hasta 10–12 horas y la compensación en otro momento. Sturzenegger negó que se busque imponer jornadas de 12 horas, pero sí se habilita una mayor flexibilidad.
Negociación por empresa: pasar de convenios por rama a acuerdos por empresa, permitiendo que cada compañía acuerde condiciones distintas y “dinámicas”, lo que reduce el poder de las paritarias sectoriales.
Período de prueba extendido: la reforma amplía a seis meses (con posibilidad de hasta un año en empresas pequeñas) el período de prueba durante el cual el trabajador puede ser despedido sin indemnización.
Vacaciones fraccionadas y su pago en moneda extranjera: las vacaciones podrían dividirse en tramos de siete días y los salarios podrían pagarse en moneda extranjera.
Eliminación de la “ultraactividad”: los convenios colectivos dejarían de seguir vigentes una vez vencidos, lo que obliga a renegociaciones continuas.
Aumento de los sectores “esenciales”: se amplía la lista de actividades esenciales en las que las huelgas quedarán fuertemente limitadas.
Las medidas buscan reducir los costos de la contratación, flexibilizar las relaciones laborales y atraer inversiones. La oposición sindical y varios legisladores critican que implican pérdida de derechos y menor estabilidad para los trabajadores.
Actores y debates políticos
Gobierno
El oficialismo defiende la reforma como condición necesaria para bajar el desempleo y dinamizar la economía. El secretario de Trabajo Julio Cordero afirma que el proyecto “no elimina las indemnizaciones” y moderniza el sistema; explica que el FAL garantizaría el pago rápido de la indemnización y que las vacaciones podrán fraccionarse por acuerdo entre partes. El presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, consideran que la reforma es una señal para los inversores y que no puede postergarse mucho más.
Bloques legislativos y gobernadores
El oficialismo no tiene mayoría propia en el Senado y necesita 37 votos. Depende de los senadores de fuerzas provinciales y del peronismo moderado.
Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, lidera las negociaciones y formó una comisión técnica encabezada por la abogada Josefina Tajes para escuchar propuestas. Su objetivo declarado es que la reforma se trate en la Cámara Alta en la segunda semana de febrero.
Los gobernadores peronistas y algunos radicales piden compensaciones fiscales para apoyar el proyecto. Un punto conflictivo es la reducción del impuesto a las ganancias corporativas, que afecta la coparticipación de las provincias. El gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro dijo que apoyará si se protege la producción y el trabajo; algunas provincias expresaron preocupación porque la baja del impuesto impactaría en sus ingresos.
Otra crítica es la devolución anticipada de IVA a exportadores, considerada demasiado rápida por algunos sectores.
Oposición y sindicatos
Sindicatos y partidos de izquierda consideran que el proyecto destruye derechos laborales. La Central de Trabajadores del Estado (ATE), la CTA Autónoma y la agrupación de sindicatos combativos convocaron a un paro general para el 11 de febrero y manifestaciones en todo el país. Dirigentes como Rodolfo Aguiar (ATE) dicen que es necesario presionar a los gobernadores que respaldan la reforma.
La Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una actitud de negociación pero tiene sectores que se movilizarán. Desde la izquierda, legisladores y organizaciones sociales convocan a una movilización nacional el 10 de febrero y planean bloqueos en Córdoba (5 de febrero) y Rosario (10 de febrero).
Escenario actual y negociaciones
A fines de enero y principios de febrero de 2026 el Senado aún no había tratado la reforma. El oficialismo espera contar con los votos para la aprobación en la semana del 9–12 de febrero, antes de la apertura de sesiones ordinarias del 1º de marzo. La estrategia consiste en modificar algunos artículos (sobre todo los del FAL y la reducción del impuesto a las ganancias empresarias) sin tocar el núcleo de la reforma, para sumar los votos de legisladores indecisos.
El secretario Julio Cordero aseguró que las modificaciones son “detalles legales” y que la primera parte del proyecto (definiciones de la relación laboral, modalidades de trabajo, facultades del empleador, régimen de jornada e indemnizaciones) no se alterará.
Qué se espera para esta semana.
La semana que comienza el lunes 2 de febrero es considerada decisiva. Según el diario Río Negro, el Gobierno de Javier Milei inicia una “semana clave” marcada por la negociación para obtener apoyo en las sesiones extraordinarias que tratarán la reforma laboral. Al oficialismo le quedan siete días para “continuar con las reuniones y la búsqueda de consensos”.
Los eventos previstos son:
Lunes 3 de febrero: reunión en Casa Rosada. La mesa política del oficialismo se reunirá por la mañana para definir la estrategia y terminar de ajustar el texto. Por la tarde muchos funcionarios se trasladarán a Mar del Plata para acompañar una visita del presidente Milei. Josefina Tajes declaró que escucharán todas las propuestas razonables que contribuyan a un mercado laboral que crezca, pero que “no quieren que todo quede igual”.
Martes 4 de febrero: reunión de Patricia Bullrich con senadores dialoguistas e independientes para presentarles el texto final y comprobar el apoyo; también está prevista una nueva ronda de negociaciones con gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones. Se espera que se anuncien cambios en el FAL y en los artículos fiscales.
Miércoles a viernes: el Ejecutivo continuará negociando con gobernadores y senadores; la meta es tener listo el dictamen para convocar a sesión alrededor del 11 de febrero. Si no logran el acuerdo, el debate podría postergarse hasta marzo.
Movilizaciones: las organizaciones sindicales preparan la protesta. El 5 de febrero habrá marchas en Córdoba, mientras que el 10 de febrero distintas organizaciones de izquierda y sindicatos combativos convocan a una gran movilización frente al Congreso. El 11 de febrero la ATE y el Frente de Sindicatos Estatales harán un paro general y buscan presionar a los gobernadores. Estas acciones podrían generar tensión adicional durante el debate.
Conclusión
La reforma laboral propuesta por el Gobierno nacional se ha convertido en el centro del debate político en Argentina. Su aprobación depende de complejas negociaciones con gobernadores y senadores, en un contexto de alta polarización. El oficialismo necesita mostrar gobernabilidad y alcanzar una mayoría simple en la Cámara Alta, por lo que está dispuesto a realizar cambios puntuales sin ceder en lo esencial.
Esta semana se presenta como determinante: habrá reuniones en la Casa Rosada y con senadores, definiciones sobre las modificaciones al proyecto y negociaciones fiscales con las provincias. Mientras tanto, sindicatos y sectores de la oposición intensifican sus preparativos para movilizaciones y paros. El resultado de estas negociaciones y de las demostraciones de fuerza en la calle delineará el futuro inmediato de la reforma laboral y, con ella, buena parte de la agenda económica del gobierno de Javier Milei.































