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Ruka Kurá crece en Casa de Piedra: los pistachos avanzan y el proyecto suma un vivero propio

Foto del escritor: La Pampa
La Pampa
hace 8 horas
5 min de lectura

Lo que comenzó hace dos años con la implantación de más de 42 mil portainjertos ya tomó forma de finca productiva. Caja Forense de La Pampa avanza con la formación del monte de pistachos, incorporó maquinaria e infraestructura y trabaja en la puesta en marcha de un vivero propio. El manejo del agua será otro de los puntos centrales de la campaña 2026/2027.


El paisaje productivo de Casa de Piedra continúa transformándose y uno de los emprendimientos que empieza a mostrar con claridad esa evolución es Ruka Kurá, la finca de Caja Forense de La Pampa destinada principalmente a la producción de pistachos.


Desde aquella primera implantación de más de 42.000 portainjertos realizada hacia fines de 2024, el proyecto atravesó distintas etapas. Hoy la plantación ocupa algo más de 100 hectáreas, distribuidas en diez cuadros, mientras continúa la formación de los futuros árboles productivos y se incorporan nuevas instalaciones, maquinaria y tecnología.


El proyecto tiene además un objetivo que va más allá de la propia finca: avanzar en la creación de un vivero que permita producir y controlar su propio material vegetal, realizar reposiciones, probar variedades y, a futuro, incluso abastecer a otros emprendimientos.



De los primeros portainjertos a la formación del monte

La campaña 2026 encuentra a Ruka Kurá en plena formación de los árboles que, con el paso de los años, deberán constituir el monte productivo.


Durante 2025 y 2026 se desarrollaron las campañas de injertación, un proceso que continuará hasta noviembre. Paralelamente se trabajó sobre la conducción de los árboles, el control de malezas, la nutrición, el seguimiento sanitario y el mantenimiento general de cada uno de los cuadros.


El 14 de agosto quedó finalizada también la campaña de poda de la plantación y de las cortinas rompevientos, una tarea fundamental para ordenar la estructura de las plantas antes de comenzar un nuevo ciclo de crecimiento.


El pistacho obliga, sin embargo, a mirar el proyecto con paciencia. No se trata de un cultivo que entregue resultados inmediatos. Desde Caja Forense explicaron que todavía no existe una fecha definitiva para hablar de una producción comercial consolidada, ya que cada sector dependerá del momento en que quede establecido el injerto y de la evolución posterior de cada planta.


Por ahora, el principal objetivo es otro: conseguir un monte sano, uniforme y correctamente formado.



Una finca que también creció en infraestructura

El avance no solamente puede observarse en las plantas. Detrás del monte hay una estructura que fue creciendo a medida que aumentaron las necesidades del establecimiento.


Entre 2024 y 2025 se incorporaron dos tractores —uno de gran porte y otro frutero— y se instalaron módulos de servicios. Durante 2026 se sumó equipamiento destinado al manejo de malezas y se avanzó con un laboratorio, un invernadero, un sombráculo y una vivienda dentro del establecimiento.


A esto se agrega la capacitación permanente del personal, un aspecto considerado fundamental en un cultivo donde tareas como la poda, el injerto o el manejo del riego requieren precisión y seguimiento.


Durante julio, por ejemplo, se realizaron jornadas destinadas a la operación segura, mantenimiento y calibración de la maquinaria. El personal también lleva registros de los trabajos efectuados en cada cuadro y recibe acompañamiento de la Dirección Técnica Agronómica, encabezada por la ingeniera Gisela Rosane.



El agua, una pieza central de la nueva campaña

La temporada 2026/2027 tendrá entre sus puntos centrales el manejo del agua.

Ruka Kurá dispone de un sistema de riego por goteo sectorizado, que además permite aplicar fertilizantes. Para el nuevo ciclo se diseñó una programación específica teniendo en cuenta el crecimiento de las plantas, las características del suelo y la capacidad de los equipos.


La intención es ajustar cada vez con mayor precisión cuánto y cuándo regar.

Para eso se analiza incorporar sensores capaces de medir humedad, temperatura y conductividad eléctrica del suelo. La propuesta técnica contempla diez puntos permanentes de monitoreo, uno en cada cuadro, observando el comportamiento del perfil del suelo hasta una profundidad de 1,20 metros.


La información obtenida se cruzaría posteriormente con los datos climáticos y los registros de riego. El objetivo es conocer con mayor exactitud cómo responde el pistacho bajo las condiciones particulares de Casa de Piedra y generar información que eventualmente también pueda resultar útil para otros productores.


A este escenario se suma un cambio considerado importante para los emprendimientos de la zona: Aguas del Colorado asumió la operación y las obras de mejoramiento del acueducto de Casa de Piedra.


Desde Caja Forense destacaron la experiencia técnica de la empresa y el trabajo coordinado con el Ente Provincial del Río Colorado, la Agencia I-Comex y el Ministerio de Obras Públicas, con expectativas favorables respecto del funcionamiento del sistema durante la nueva temporada.



Un vivero propio: el próximo paso

Uno de los desarrollos más interesantes que comenzó a tomar forma durante 2026 es el vivero propio.


La iniciativa apunta a disponer de mayor autonomía para producir y controlar el material vegetal utilizado en la finca, atender futuras reposiciones y evaluar nuevas variedades.


Durante este año se avanzó con la instalación de un invernadero y un sombráculo de 70 metros cuadrados cada uno, además de incorporar una cámara de germinación. También se realizaron mejoras para proteger las instalaciones frente al viento y se trabajó sobre el diseño de los sistemas de riego y fertilización.


En julio, el establecimiento recibió una inspección del SENASA dentro del trámite de inscripción y, durante agosto, se analizaron distintas propuestas para instalar el sistema de riego.


Una vez completadas las instalaciones y las gestiones pendientes, la intención es comenzar con la producción de plantas.


En una segunda instancia, el vivero podría incluso abrir una nueva alternativa económica: producir material vegetal destinado a otros establecimientos interesados en desarrollar este cultivo.



Experimentar para conocer cómo responde el pistacho en Casa de Piedra

Ruka Kurá también busca convertirse en un espacio donde pueda generarse conocimiento productivo.


Una parcela fue destinada específicamente a experimentar con distintos marcos de plantación y están previstos ensayos vinculados con el manejo del riego.


La intención es obtener información surgida directamente de las condiciones de suelo y clima de Casa de Piedra, algo especialmente importante para un cultivo que todavía está desarrollando experiencia a escala regional.


Ese proceso incluyó intercambios con especialistas. En junio de 2025, integrantes del proyecto participaron de la organización de una jornada sobre el potencial del pistacho y otros frutos secos en Patagonia Norte. En marzo de 2026 también se realizó una visita técnica a España, donde se recorrieron centros de investigación, viveros, establecimientos productivos y plantas de procesamiento.


Desde el proyecto remarcan, sin embargo, que esas experiencias funcionan como referencia y no como recetas: cualquier tecnología o metodología debe probarse y adaptarse a las condiciones locales.



Una inversión pensada a largo plazo

Para Caja Forense, Ruka Kurá tiene además un significado institucional.


Su presidente, Víctor María Bensusán, explicó que la iniciativa forma parte de una estrategia destinada a diversificar las inversiones del Fondo Previsional frente a un escenario marcado por una mayor expectativa de vida y una disminución sostenida de la natalidad.


De esta manera, a las inversiones financieras e inmobiliarias se incorporó una actividad vinculada directamente con la economía real y pensada necesariamente a largo plazo.


El proyecto también se integra a la política provincial de desarrollo productivo de Casa de Piedra, donde la disponibilidad de tierras bajo riego y las inversiones públicas en infraestructura buscan abrir nuevas alternativas económicas.


A poco menos de dos años de aquella primera gran plantación, Ruka Kurá dejó atrás la etapa de los planos y las proyecciones. Hoy hay una finca implantada, maquinaria trabajando, árboles en formación, infraestructura en crecimiento y un vivero que comienza a tomar forma.


Todavía falta tiempo para que las primeras cosechas permitan dimensionar el potencial económico del proyecto. Mientras tanto, las prioridades estarán puestas en consolidar la plantación, terminar el vivero, fortalecer el equipo de trabajo y perfeccionar el manejo del agua.


El pistacho exige paciencia. Y en Casa de Piedra, donde más de 42 mil plantas comenzaron a cambiar el paisaje a fines de 2024, esa apuesta de largo plazo ya empieza a echar raíces.

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