Tragedia en la ruta: falleció un joven árbitro pampeano tras un violento vuelco
- La Pampa

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Actualizado: hace 13 horas
Lo que debía ser el cierre de una jornada de protagonismo deportivo para el arbitraje pampeano terminó de la forma más dolorosa. Emanuel Leguizamón, de apenas 24 años, falleció este lunes al mediodía como consecuencia de un gravísimo siniestro vial ocurrido sobre la Ruta Nacional Nº 3, en el norte de la provincia de Santa Cruz, cuando la delegación arbitral regresaba de Río Gallegos hacia La Pampa.

El accidente se produjo en cercanías de la localidad de Fitz Roy, cuando la camioneta en la que viajaban cuatro árbitros de Santa Rosa perdió el control por causas que aún se investigan. El vehículo dio varios tumbos, salió de la cinta asfáltica y recorrió más de 200 metros fuera de la calzada, quedando completamente destruido.
Como consecuencia del impacto, Leguizamón falleció de manera instantánea, mientras que el árbitro principal Cristian Rubiano sufrió fracturas en una de sus piernas y diversos traumatismos. Los asistentes Diego Pereyra y Yasú Muñoz también resultaron con lesiones de distinta consideración, entre ellas golpes y cortes en la zona craneal. Todos los sobrevivientes fueron trasladados de urgencia al Hospital Zonal de Caleta Olivia, donde permanecen internados bajo observación médica.
Un testimonio que refleja la magnitud del impacto
Los primeros en arribar al lugar describieron una escena devastadora. Diego Díaz, un vecino de Río Gallegos que circulaba por la zona, relató a la emisora LU12 la violencia del siniestro:
“La camioneta recorrió unos 200 metros… quedó destruida completamente”.
Díaz y sus acompañantes brindaron las primeras asistencias y custodiaron el cuerpo del joven árbitro fallecido hasta la llegada de los equipos de emergencia.
“Los asistimos y pudimos tapar al fallecido. Uno no estaba consciente… los demás estaban lúcidos y hablamos con ellos todo el tiempo hasta que llegaron los bomberos”, expresó, visiblemente conmovido.
Según los testimonios recogidos, uno de los ocupantes habría salido despedido del habitáculo, lo que da cuenta de la extrema violencia de los tumbos. En cuanto a las condiciones del entorno, los testigos coincidieron en que el clima era óptimo, sin viento ni dificultades de visibilidad, por lo que se presume que el conductor habría perdido el control en una zona de bajada pronunciada.
Una jornada deportiva que terminó en luto
La cuaterna pampeana había viajado al sur del país para dirigir la semifinal del Torneo Regional Federal Amateur, en el partido disputado en Río Gallegos entre Boxing Club y La Amistad, que finalizó 2 a 2. Tras cumplir con la designación, emprendieron el regreso a La Pampa sin imaginar el desenlace trágico.

La noticia generó una profunda consternación en la Liga Cultural y en todo el ambiente del fútbol pampeano, que rápidamente se volcó a expresar su dolor y acompañamiento a la familia del joven árbitro.
Emanuel Leguizamón: vocación, sueños y un futuro prometedor
Emanuel Leguizamón no solo dirigía partidos: vivía el arbitraje como un proyecto de vida. Con una convicción serena y un perfil bajo, solía repetir sin rodeos cuál era su gran objetivo:
“Sueño dirigir un Mundial”.

Ese sueño había comenzado a tomar forma concreta meses atrás, cuando logró uno de los hitos más importantes de su corta pero intensa carrera: su incorporación como árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), lo que lo habilitó a desempeñarse en las categorías profesionales del fútbol nacional.“Llegó el día más esperado. Soy árbitro profesional de la Asociación del Fútbol Argentino”, escribió emocionado en sus redes sociales.
Formado en la Liga Cultural de Fútbol, Emanuel fue creciendo partido a partido, destacándose por su compromiso, respeto y vocación. Supo dirigir encuentros del Deportivo Winifreda, donde dejó una muy buena imagen tanto dentro como fuera de la cancha.
Antes de tomar el silbato, había sido jugador de Deportivo Penales, experiencia que siempre consideró fundamental para comprender el juego desde adentro y ejercer el arbitraje con empatía y criterio.
En su vida cotidiana, combinaba su pasión con un trabajo en el rubro inmobiliario, consciente de que cada sacrificio era parte del camino.
“Algún día, si Dios me da la posibilidad, voy a dejar el trabajo para dedicarme de lleno al arbitraje”, decía, convencido de que el esfuerzo valía la pena.
Su crecimiento lo llevó a dirigir instancias decisivas, como la final del Torneo Provincial entre Alvear FBC y All Boys de Santa Rosa, además de varios encuentros del actual TRFA.
Su último viaje y una despedida que duele
La última designación llevó a Emanuel al sur del país. Como cuarto árbitro, integró la cuaterna que dirigió en Río Gallegos y, en ese viaje, tuvo tiempo de conocer uno de los íconos naturales de la Argentina: el Glaciar Perito Moreno.
Desde allí compartió una imagen en su cuenta de Instagram con una frase que hoy resuena con más fuerza que nunca: “Ser árbitro en mi hermoso país”.
Emanuel estaba donde quería estar: aprendiendo, creciendo y soñando en grande.
Hoy, el arbitraje pampeano y el fútbol regional atraviesan una jornada de profundo dolor. Emanuel Leguizamón se fue demasiado pronto, pero dejó una huella clara: la de alguien que creyó en el esfuerzo, en el juego limpio y en que los sueños —incluso los más grandes— merecen ser perseguidos.































