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111º aniversario de Winifreda: historia, trabajo y solidaridad

  • Foto del escritor: Winifreda
    Winifreda
  • hace 2 horas
  • 4 Min. de lectura

El 3 de abril de 2026 Winifreda celebra 111 años de vida. En pleno corazón de La Pampa, este pueblo surgido al calor de las vías del ferrocarril lleva más de un siglo de historia forjada por mujeres y hombres que trabajaron la tierra, criaron familias y construyeron instituciones. El aniversario brinda una oportunidad para recorrer su trayectoria y reconocer el esfuerzo, el progreso y la solidaridad que hacen hermosa a nuestra Winifreda.

Winifreda - Fiesta de 25 de Mayo - 1915
Winifreda - Fiesta de 25 de Mayo - 1915


Raíces ancestrales: de Luan Mapú al dominio de Pincén

Mucho antes de que llegaran los colonos europeos, la región formaba parte del territorio llamado Luan Mapú, que significa “tierra del guanaco” en lengua mapuche. Este paraje estaba dominado por el cacique Pincén y su pueblo; sus dominios incluían la laguna Luan Lauquen (El Guanaco), un oasis de agua dulce en medio de los médanos pampeanos. Los mapas y relatos del siglo XIX recuerdan nombres como Mamüll Huincul (monte del médano) y Monte del Quemado, señales de la geografía que sirvió de referencia a los antiguos habitantes. Estos caminos indígenas (rastrilladas) y los jagüeles permitían la circulación de personas y mercancías y revelan que la vida humana en la región se remonta a miles de años.

Cacique Pincén
Cacique Pincén

Colonización y llegada del ferrocarril: el nacimiento del pueblo

Tras la Campaña del Desierto y la retirada de Pincén en 1879, el Estado nacional repartió las tierras entre particulares. Juan Drysdale, inversor escocés, recibió grandes extensiones y tomó posesión de ellas en 1886. Al fallecer en 1893, su hijo José Norman Drysdale heredó los lotes y comenzó a alquilarlos a colonos inmigrantes. Fue él quien, al abrirse el ramal del Ferrocarril Oeste, decidió homenajear a su hija Winifred Maud Drysdale; por eso la estación y el pueblo adoptaron el nombre Winifreda, convirtiéndose en una de las pocas localidades argentinas con nombre de mujer.


Winifred Maud Drysdale
Winifred Maud Drysdale

El primer tren —un motor con vagón que unía el paraje con Quemú Quemú— ya corría en 1913. Sin embargo, la fecha de fundación que adoptó la comunidad es el 3 de abril de 1915, día en que se inauguró la estación definitiva y se puso en funcionamiento toda la línea Valentín Gómez‑Winifreda. Otros relatos mencionan el 11 de marzo de 1916, cuando se realizó el trazado urbano, pero el Concejo Deliberante determinó oficialmente el 3 de abril de 1915. La estación recibió primero el nombre Punta de Rieles porque allí terminaba la vía; poco después quedó bautizada como Winifreda.



Inmigrantes y esfuerzo: la organización de Winifreda

La llegada del ferrocarril fue la chispa que transformó la Colonia Drysdale en población. Los primeros tiempos fueron duros: falta de agua, médanos y vientos capaces de volar la capa fértil hacían difícil la agricultura. Aun así, familias inmigrantes —alemanes del Volga, rusos, ucranianos, españoles, italianos, portugueses, polacos, sirios y árabes— arrendaban tierras y se asentaban alrededor de la laguna y de la estación.


David Lerman organizó la colonia “La Espiga de Oro” hacia 1909 y, con perseverancia, logró superar los primeros fracasos; su trabajo es recordado como clave para el desarrollo de la comunidad. En 1913 Winifreda apenas contaba con diez viviendas, pero la promesa de mejores cosechas atrajo a más familias.


Con el tiempo, estos colonos dominaron la tierra salvaje: cultivaron trigo y centeno, criaron ganado y aprovecharon el agua de jagüeles. La producción agrícola se afianzó lentamente y dio sustento a la población. Las familias Kinter, Kasper y Trays (o Travs) figuran entre las primeras en poblar la planta urbana, y el comerciante Jesús Porto instaló la primera “casa de negocios” en las cercanías.



Instituciones y progreso: de la escuela al club social

Winifreda fue creciendo y ordenándose. En 1921 el gobierno nacional creó el juzgado de paz y el registro civil. El destacamento policial existente desde 1915 se convirtió en comisaría en 1923. La venta de tierras urbanas comenzó recién el 3 de abril de 1927, fecha en la que además se colocó la piedra fundamental del edificio municipal. Ese mismo año se formalizó la comuna y Winifreda adquirió otra categoría administrativa.


La educación fue prioridad: la Escuela Nº 104 abrió sus puertas en 1917 y su primer director fue Ernesto Navas. Otras escuelas fueron surgiendo en los lotes cercanos. En 1960, por gestiones de la parroquia, comenzó a funcionar el Colegio Secundario Cristo Redentor. Servicios como el correo y el teléfono arrancaron en 1929; la red telegráfica llegó en 1940; y la localidad accedió luego a una sucursal del Banco de La Pampa.



El crecimiento institucional se acompañó con cooperativas y clubes. En 1946 los vecinos crearon el Club Social y Deportivo, ámbito para canalizar aspiraciones deportivas y sociales. También se formó una Cooperativa Apícola para impulsar la producción de miel. Estas asociaciones reflejan la solidaridad y el sentido de comunidad que caracteriza a Winifreda.



Amor por la tierra y celebraciones actuales

Pese a las crisis demográficas —entre 1935 y 1942 más de 1.800 personas dejaron el campo por la ciudad— Winifreda siguió creciendo. La revalorización de su historia ha llevado a recuperar espacios como el Paseo de las Vías en la antigua estación: allí se construyó una fuente de agua multicolor y se colocó una réplica del histórico reloj de sol. También se creó un Parque Acuático en el vivero municipal, obra de infraestructura que mejora la calidad de vida de los vecinos y atrae turismo.


El 111º aniversario se celebra con actividades que combinan tradición y encuentro: el 3er Concurso de Asadores Criollos, una feria de artesanos y manualistas, espectáculos de danzas folklóricas y una gran cena con música en el club. Estas fiestas recuperan la esencia de compartir el fuego, la carne asada y la danza; expresan el orgullo de ser winifredense y la voluntad de transmitir a las nuevas generaciones el amor por el pueblo.



Un pueblo que late en comunidad

Recorrer los 111 años de Winifreda es contemplar un viaje de trabajo y resiliencia. Desde las huellas de Pincén y el sonido de los guanacos hasta la locomotora que trazó la estación; desde los arrendatarios que domaron el médano hasta las familias que fundaron escuelas, cooperativas y clubes; desde la Colonia Drysdale anclada en la punta de rieles hasta la comunidad moderna que inaugura parques y paseos; Winifreda siempre ha sido el resultado de hombres y mujeres que aman su tierra.

Hoy, la localidad sigue escribiendo su historia con la misma fuerza que la vio nacer: progreso basado en el trabajo, solidaridad que fortalece los vínculos y amor profundo por la tierra pampeana. Celebrar el 111º aniversario es agradecer el legado de los pioneros y comprometerse con un futuro en el que Winifreda continúe siendo sinónimo de esfuerzo, unión y esperanza.

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