Julieta Abril Streitenberger festejó sus 15 años de vida
- Winifreda

- 1 ene 2019
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UN CUMPLEAÑOS INCLUSIVO
Ejemplo de autosuperación. Julieta Abril Streitenberger celebró en marzo sus 15 años de vida. Esa noche lucía radiante con sus cabellos plateados, sus ojos color café y un vestido naranja. Bailó toda la noche en silla de ruedas con sus amistades. Una fiesta que quedará grabada para siempre en su memoria.

La adolescente winifredense padece de una discapacidad motriz porque nació con una enfermedad denominada mielomelingocele (MMC), que afectó su columna, sus dos piernas y su cerebro donde tiene instalada una válvula.
Julieta ocupa un lugar muy especial en el corazón de sus progenitores y hermanos, quienes la cuidan y le brindan amor desde que abrió sus ojos al mundo, un 24 de marzo, en coincidencia con el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia. Su familia le organizó su merecida fiesta de 15. Cuando el gran día llegó, Julieta lucía espléndida con sus cabellos plateados, sus ojos color café, una enorme sonrisa en su bello rostro y un vestido naranja- su color preferido- incluso hasta la torta de cumpleaños tenía esa tonalidad.
La protagonista ingresó al salón de eventos especialmente decorado para la ocasión acompañada por su hermana Andrea y su hermano César mientras los invitados la aplaudían y su madre Griselda Haag y su padre Carlos, apodado “Pluma”, la esperaban emocionados para darle un fuerte beso y abrazo. Se sentían aliviados porque después de tanto luchar para que su hija estuviese rehabilitada se estaba concretando la celebración que tanto habían planeado para ella. A la fiesta fueron especialmente invitados los íntimos y todas aquellas personas que tienen relación diaria con la familia Streitenberger-Haag.
Juli, como la llaman sus amistades, estuvo entretenida, contenta y feliz acompañada por sus compañeros del colegio secundario y los cadetes del cuerpo de Bomberos Voluntarios de la localidad. El festejo incluyó comida compuesta por una entrada, plato principal y postres. Después llegó uno de los momentos más esperados de la noche: el tradicional vals. La quinceañera sintió una conexión emocional con la música y bailó con prácticamente todos los presentes, quienes se sintieron halagados de que ella los haya elegido para ese día tan significativo de su vida. Terminada la canción arrancó la hora de la diversión. El disk jockey le puso ritmo a la fiesta, Julieta no se demoró y salió a la pista y todos bailaron con la homenajeada. Los momentos más divertidos fueron el trencito y el baile carioca casi en el final del cumple. Así Julieta vivió una noche mágica que quedara grabada en su memoria para siempre. La repasa cada tanto mirando el book de fotos.

Sus padres están eternamente agradecidos con todos los familiares que colaboraron con recursos e insumos para que el cumpleaños haya sido posible y verdaderamente inclusivo. Y también con todos los niños, niñas, jóvenes y adultos que pusieron la mejor onda durante toda la noche y la hicieron sentir muy bien a la quinceañera.
En junio de este año, Julieta participó de una coreografía en el acto central de la provincia por el Día de la Bandera, que se desarrolló en la plaza San Martín del pueblo.
Otra emoción:
Su madre Griselda, hace unos años, conoció en Buenos Aires a un muchacho solidario de nombre Mariano que le regaló un triciclo eléctrico de tres ruedas a su hija Julieta para que pueda movilizarse sin problemas y más rápidamente por los lugares de la localidad que frecuenta diariamente. La familia recibió el medio de movilidad en muy buenas condiciones y le incorporó las dos baterías necesarias para su funcionamiento. El elemento ortopédico le sirvió a Julieta para, entre otras actividades, acompañar a sus compañeros de aula a una bicicleteada que organizaron las docentes hasta el vivero municipal.
< Luis Barbaschi para LA ARENA 31/12/2018 >




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