Crisis profunda en el Frigorífico Pico: casi 200 despidos, faena paralizada y fuerte impacto social en la región
- La Pampa

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La situación del Frigorífico Pico atraviesa uno de sus momentos más críticos y mantiene en vilo a cientos de familias del norte pampeano. En los últimos días, la empresa avanzó con el despido de decenas de trabajadores —cerca de 200, según estimaciones sindicales y versiones coincidentes—, en un contexto de actividad prácticamente paralizada y sin definiciones claras sobre el futuro de la planta.

De acuerdo a fuentes gremiales, los telegramas de despido alcanzaron a 156 trabajadores de General Pico, alrededor de 30 de Trenel y 8 de Arata, aunque desde ámbitos oficiales señalaron que, por el momento, fueron notificados despidos correspondientes a un turno de aproximadamente 140 operarios. La diferencia en las cifras no hace más que reflejar el clima de confusión e incertidumbre que reina entre los empleados.
El deterioro se arrastra desde hace meses. Tras un enero marcado por suspensiones masivas —que llegaron a afectar a unos 450/500 trabajadores—, la faena diaria se desplomó de manera alarmante: de alrededor de 600 vacunos por día, la producción cayó a 50 cabezas en diciembre y, en las últimas semanas, quedó reducida a dos faenas aisladas de 70 animales cada una. Durante enero, la operatoria estuvo directamente paralizada.
Telegramas, pagos parciales y un procedimiento vencido
Los despidos fueron comunicados mediante telegramas enviados a los domicilios de los trabajadores. En la notificación, la empresa fundamentó la medida en una crisis de la industria frigorífica, con una “notable, marcada y ya insostenible disminución del trabajo”, producto de la reducción de mercadería vendida y proyectada, lo que derivó en la total paralización de las operaciones.
A comienzos de mes, los empleados habían percibido $500.000 y, en algunos casos, el pago de vacaciones o días adeudados. Tras los despidos, se les informó que cobrarían solo la mitad de la indemnización correspondiente, un punto que profundizó el malestar.
Un trabajador, con más de diez años de antigüedad, resumió el desconcierto general: “Nadie nos dice qué se va a hacer, si nos van a indemnizar o pagar. Hablan de un procedimiento preventivo de crisis, pero está vencido desde el 31 de enero y no fue homologado. No sabemos qué se negoció ni qué va a pasar”.

Silencio oficial, rumores y tensión social
La falta de información oficial, las versiones cruzadas y el silencio de los actores involucrados agudizan la tensión social y laboral, según reflejaron portales locales. Incluso trascendió el interés de compra por parte de un empresario de General Pico con vínculos históricos en la actividad cárnica, aunque no hay confirmaciones y, por ahora, son solo rumores.
El impacto ya se siente con fuerza en Trenel, donde vecinos advierten un efecto dominó sobre la economía local: caída de alquileres, falta de pagos y un movimiento comercial casi nulo. “El pueblo parece fantasma, hay horas en las que no anda nadie en la calle”, describió un residente.
En paralelo, LA ARENA consultó a la Delegación de Relaciones Laborales de la Secretaría de Trabajo de La Pampa en General Pico, donde no habían recibido notificación oficial ni se había iniciado un expediente hasta ayer por la tarde, aunque confirmaron que durante el año pasado se tramitaron despidos en la empresa, nunca en un número tan significativo.
Mientras los telegramas convierten en realidad el peor escenario temido, centenares de familias y comunidades enteras esperan respuestas urgentes. El futuro del Frigorífico Pico —histórico motor económico regional— permanece envuelto en una incertidumbre que golpea de lleno al empleo y al tejido social del norte pampeano.































