La Pampa se prepara ante El Niño: Provincia y municipios coordinan un plan para reducir riesgos
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Sergio Ziliotto presentó ante más de 50 intendentes y jefes comunales el Programa Provincial de Prevención y Gestión Integral de Riesgos. Durante los próximos cuatro meses se identificarán zonas vulnerables, se revisarán canales y alcantarillas y se organizarán centros de emergencia y posibles evacuaciones.

El Gobierno de La Pampa comenzó a trabajar junto con los municipios para anticiparse a los posibles efectos del fenómeno climático El Niño. La prioridad será aprovechar los próximos meses para detectar las zonas más expuestas, revisar la infraestructura existente y organizar una respuesta coordinada antes de que puedan presentarse lluvias intensas, anegamientos o inundaciones.
El gobernador Sergio Ziliotto encabezó este jueves una reunión con más de 50 intendentes y jefes comunales, durante la cual presentó el Programa Provincial de Prevención y Gestión Integral de Riesgos ante Eventos Hidrometeorológicos.
La iniciativa busca reunir la información, los recursos humanos, el equipamiento y la capacidad operativa de la Provincia y los gobiernos locales. También propone establecer criterios comunes para actuar frente a una eventual emergencia, tanto en los centros urbanos como en las zonas rurales y productivas.
“Hay que ocuparse más que preocuparse. La prevención es trabajar en conjunto y regionalmente”, expresó Ziliotto al plantear la necesidad de prepararse sin generar alarma en la población.
Cuatro meses para organizar la prevención
De acuerdo con las proyecciones climáticas disponibles, el Gobierno provincial estima que existe un margen aproximado de cuatro meses antes del período en el que podrían comenzar a registrarse los eventos de mayor intensidad.
Durante ese tiempo se buscará definir qué obras resultan prioritarias, qué equipamiento necesita cada región y cuáles son los lugares con mayor vulnerabilidad.
“Tenemos que estar organizados, primero para determinar desde el punto de vista preventivo cuáles serían las obras que hacer y qué tipo de equipamiento disponer, para ver de qué manera logramos que el efecto sea el menor posible”, señaló el Gobernador.
El mandatario aclaró que los posibles efectos de El Niño no deben relacionarse únicamente con un incremento general de las precipitaciones. También pueden presentarse tormentas capaces de descargar grandes cantidades de agua en períodos muy breves, generando dificultades en barrios, calles, caminos, campos y sistemas de desagüe.
Por esa razón, la planificación contempla dos líneas principales: proteger las áreas urbanas y reducir las consecuencias sobre las regiones productivas.
La experiencia de las inundaciones de 2017
Durante la presentación se recordaron las inundaciones registradas en 2017, cuando extensas superficies de La Pampa permanecieron anegadas durante un largo período. Además de los daños sobre caminos e infraestructura, la acumulación de agua afectó seriamente la capacidad productiva de numerosos establecimientos rurales.
Aquella experiencia dejó en evidencia que las consecuencias no terminan cuando deja de llover. La recuperación de los suelos, los caminos y la producción puede demandar varios meses, e incluso más tiempo en los lugares donde el agua encuentra dificultades para escurrir.
“Hay que trabajar en conjunto, trabajar regionalmente”, insistió Ziliotto. La intención será coordinar los equipos, la información técnica y los recursos disponibles para evitar acciones aisladas y responder de manera ordenada.
Coordinación con provincias vecinas
La estrategia preventiva no se limitará al territorio pampeano. El Gobierno provincial ya inició conversaciones con otras jurisdicciones para compartir información sobre la evolución del agua en toda la región.
Uno de los puntos bajo seguimiento es el río Quinto y la posibilidad de que un aumento de su caudal provoque el ingreso de excedentes hídricos a La Pampa.
También se trabaja con Buenos Aires para coordinar el manejo del agua y analizar alternativas de canalización. El propósito es favorecer el escurrimiento y reducir el tiempo durante el cual las tierras productivas podrían permanecer cubiertas por el agua.
Ziliotto informó, además, que solicitó asistencia económica al Gobierno nacional para fortalecer las tareas preventivas, teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias que atraviesan tanto la Provincia como los municipios.
El papel central de los gobiernos locales
El secretario de Recursos Hídricos, José Gobbi, explicó a los intendentes y jefes comunales las características de El Niño, sus posibles efectos en la región y los objetivos de la Unidad de Gestión de Contingencias Hidrometeorológicas.
Gobbi destacó que los municipios tendrán una participación determinante, debido a que conocen el territorio, los sectores que suelen anegarse y las necesidades particulares de cada comunidad.
“Ustedes tienen un rol muy central que cumplir de articulación”, afirmó el funcionario.
El plan establece seis ejes de trabajo para los gobiernos locales:
Definir un Centro de Comando y Control en cada localidad, con un lugar determinado desde el cual coordinar las acciones y con medios de transporte y comunicación garantizados.
Crear o fortalecer los comités locales de emergencia, integrando al municipio con la Policía, los Bomberos y otras instituciones de la comunidad.
Realizar un monitoreo permanente del territorio y reportar datos hidroclimáticos para complementar la información reunida por los organismos provinciales.
Controlar canales, desagües y alcantarillas urbanas, verificando su limpieza y funcionamiento.
Elaborar mapas de vulnerabilidad para identificar las áreas urbanas y periurbanas con mayor riesgo de anegamiento.
Organizar la logística de evacuación, estableciendo posibles recorridos, centros de alojamiento y los elementos de asistencia social que podrían necesitarse.

Identificar sectores vulnerables y familias en riesgo
La elaboración de mapas locales permitirá conocer con mayor precisión qué barrios o sectores pueden resultar afectados frente a lluvias extraordinarias. También ayudará a determinar cuántas familias viven en esos lugares y cuáles podrían necesitar una atención especial.
El relevamiento incluirá zonas urbanas y periurbanas, establecimientos e infraestructura crítica, caminos de acceso y posibles rutas de evacuación.
La intención es que cada municipio pueda saber de antemano dónde concentrar sus recursos, qué sitios podrían utilizarse para alojar personas y qué elementos deberían estar disponibles ante una contingencia.
Gobbi valoró la experiencia acumulada por los responsables de los gobiernos locales ante anteriores emergencias. “Hay un montón de experiencia y sabiduría acumulada en ustedes que la idea es empezar a sistematizarla y volcarla en función del Programa, para que nos sirva a todos”, expresó.
Alertas tempranas y revisión del equipamiento
Entre los próximos pasos se encuentra la puesta en funcionamiento de un Sistema de Alerta Temprana, destinado a mejorar la detección de amenazas y acelerar la comunicación entre las distintas jurisdicciones.
En paralelo, se revisará el equipamiento disponible en cada región para comprobar su funcionamiento y establecer qué elementos deben repararse, reemplazarse o incorporarse.
Las tareas también comprenderán el mantenimiento de infraestructura considerada crítica, especialmente canales, desagües y alcantarillas. Una obstrucción o falta de limpieza puede agravar rápidamente un anegamiento cuando se registran lluvias intensas en poco tiempo.
Ziliotto recordó que continúa vigente el programa provincial destinado a la limpieza de canales y al fortalecimiento de los sistemas de desagüe. Al mismo tiempo, pidió la colaboración de la comunidad para evitar la acumulación de residuos que pueda impedir el normal escurrimiento del agua.
Reuniones regionales para definir prioridades
La Provincia realizará nuevas convocatorias regionales para analizar las características de cada zona. No todas las localidades presentan los mismos riesgos ni necesitan idénticas soluciones, por lo que el plan deberá adaptarse a las condiciones del territorio.
“Nosotros podemos hacerles la propuesta, pero queremos escucharlos”, resumió Gobbi, al señalar que las decisiones se construirán junto con los municipios.
El Gobierno también convocará, mediante el Ministerio de la Producción, a representantes de las actividades agropecuarias. Su participación permitirá incorporar la situación de los establecimientos rurales, los caminos vecinales y las superficies productivas potencialmente expuestas.
Prepararse sin generar alarma
Al cerrar el encuentro, Ziliotto pidió brindar información clara y responsable a la población, especialmente ante la cantidad de pronósticos y publicaciones sin sustento que suelen circular por las redes sociales.
“Tampoco se trata de plantear un escenario de pánico. Hay que ocuparse más que preocuparse y ver que todo lo que medianamente nosotros podamos hacer, lo llevemos adelante”, sostuvo.
El Gobernador reconoció que existen variables imposibles de controlar, como la cantidad de lluvia que puede caer o la intensidad del viento. Sin embargo, remarcó que una organización previa puede reducir los daños y permitir una respuesta más rápida.
“El Niño no es un problema del Gobierno provincial o municipal, es un problema de todos”, afirmó.
Con un plazo estimado de cuatro meses antes de la posible llegada de los episodios más severos, La Pampa buscará transformar la preocupación en acciones concretas. El desafío será establecer prioridades, acondicionar la infraestructura y lograr que cada localidad cuente con una planificación clara para enfrentar una eventual emergencia.




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