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“Lo mataron al Ciriaco”: la historia de una noche de tiros y muerte en el Hotel Winifreda

Foto del escritor: Winifreda
Winifreda
hace 12 minutos
5 min de lectura

Una reunión entre conocidos terminó en un enfrentamiento a balazos, un hombre muerto y dos detenidos. El relato recuperado por Carlos Heim permite acercarse a una antigua crónica policial de Winifreda, con testimonios enfrentados y preguntas que siguen abiertas.


Alrededor de la una de la madrugada, varios hombres compartían una mesa en el Hotel Winifreda, propiedad de Lázaro Pedraza. Habían pedido cerveza y conversaban. Algunos querían seguir la reunión; otros, retirarse a dormir. En medio de ese intercambio aparecieron las provocaciones y, poco después, los revólveres.


La escena forma parte de una historia de la década de 1920 difundida por Carlos Heim, vecino de Eduardo Castex que comparte habitualmente relatos del pasado regional, muchos de ellos vinculados con antiguas crónicas policiales.


Esta vez, el escenario es Winifreda. Los protagonistas centrales son Ángel Velázquez y Casildo Lazarte, quienes se enfrentaron a tiros dentro del hotel. Ciriaco Velázquez, hermano de Ángel, murió horas después.


Heim presentó el episodio con dos frases que condensan la violencia de aquella noche: “A los tiros en el hotel” y “Lo mataron al Ciriaco”.


Los testimonios que reproduce permiten reconstruir parte de lo ocurrido, aunque no ofrecen una única versión sobre el inicio de la pelea ni despejan quién efectuó el disparo que hirió mortalmente a Ciriaco.



Una invitación a quedarse que terminó en una provocación

Uno de los relatos corresponde a Fabio Lazarte, quien aseguró que estaba en el hotel junto con su hermano Casildo, Ángel y Ciriaco Velázquez, Pablo Vázquez, Hipólito Mañi, Juan Albornoz, Suplicio Mansilla y otras personas.


“Estábamos hablando todos amistosamente”, declaró.


Según su versión, cuando Ciriaco Velázquez, Pablo Vázquez y Mañi se levantaron para retirarse, Casildo les pidió que se quedaran un rato más. Entonces intervino Ángel Velázquez, con una respuesta que cambió el tono de la conversación:

“Nos vamos porque somos hombres, y si no querés creer lo vas a ver”.


Fabio sostuvo que su hermano contestó que no sabía que eran hombres y que, inmediatamente después, Ángel sacó un revólver y disparó. El tiro no dio en el blanco porque Casildo le levantó el brazo.


A partir de allí, la discusión se convirtió en un enfrentamiento a muy corta distancia. Casildo también extrajo un arma y ambos, tomados del cuerpo, “como abrazados”, efectuaron varios disparos.


Siempre de acuerdo con ese testimonio, luego se separaron unos diez metros y Ángel recargó su revólver junto al billar. Fabio afirmó que intervino para impedir que continuara disparando porque ya había heridos. Su hermano había recibido un balazo en un brazo.



La otra versión: una broma, un desafío y los disparos

Casildo Lazarte, argentino y de 26 años, ofreció una explicación diferente sobre el origen del conflicto.


Declaró que, cerca de la medianoche del día primero, había estado en el prostíbulo del pueblo junto con Pablo Vázquez y los hermanos Ciriaco y Ángel Velázquez. Cuando el lugar cerró, el grupo se dirigió al hotel de Pedraza, donde pidió varias botellas de cerveza.


En su relato, Ciriaco manifestó que no quería seguir tomando y le pidió a Ángel que lo acompañara a dormir. Casildo también se levantó y, según aseguró, le hizo una broma a Hipólito Montalbano, un conocido de mucho tiempo: “Che… tomá cerveza o te pego un tiro en la cabeza”.


Lazarte sostuvo que entre ellos eran habituales ese tipo de bromas, pero que Ángel interpretó la frase como una provocación y lo desafió a pelear.


La secuencia posterior coincide en varios puntos con la declaración de Fabio: el primer disparo atribuido a Ángel, la intervención de Casildo para desviar el arma y el intercambio de tiros mientras ambos forcejeaban.


Casildo agregó que Juan Albornoz los separó y que recibió la herida en el brazo durante el tercer disparo. También afirmó que uno de sus hermanos evitó que Ángel siguiera tirando después de recargar junto al billar.


En este punto aparece una diferencia entre las declaraciones reproducidas: mientras el primer testimonio está atribuido a Fabio, Casildo mencionó a un hermano llamado Félix.


Sobre la herida de Ciriaco, Lazarte fue explícito respecto de lo que no había visto: no sabía quién le había disparado. Luego expresó su sospecha de que hubiera sido el propio Ángel. Esa afirmación corresponde a su versión de los hechos y no permite establecer la responsabilidad por la muerte.



Ciriaco murió esa misma tarde

Fausto Velázquez, de 39 años, declaró que su hermano Ciriaco había fallecido a las 14 del día 2. Tenía 33 años.


La transcripción compartida no precisa el mes ni el año del enfrentamiento, aunque incorpora distintos movimientos judiciales y penitenciarios fechados entre 1924 y 1927.


Los hermanos Velázquez eran hijos de Juan A. Velázquez, ya fallecido, y de Edelmira Gómez. Por entonces, el comisario de Winifreda era Remigio Palacios.


También aparecen datos que permiten conocer algo de la vida de Ángel más allá del episodio policial. Había nacido el 31 de mayo de 1893 en General Villegas, provincia de Buenos Aires, era soltero y hacía unos dos meses que trabajaba como bolsero en los galpones del ferrocarril de Winifreda. Vivía con su madre, de 66 años.


Según la información reproducida por Heim, Ángel manifestó que no había asistido a la escuela porque su familia era pobre, aunque sabía leer.


Casildo Lazarte, por su parte, había nacido en 1898 en San Urbano, provincia de Santa Fe, y era hijo de Francisco Lazarte y Epifanía Juárez.



Prisión, condenas y una cronología con interrogantes

Después del enfrentamiento, Ángel Velázquez y Casildo Lazarte fueron llevados a la cárcel de Santa Rosa. En el relato se mencionan dos revólveres marca Eibar, de calibres .32 y .38, sin precisar cuál utilizó cada uno.


Heim consigna una condena de dos años y seis meses para Lazarte y de tres años y tres meses para Velázquez. También señala que el defensor de Ángel fue el doctor Emilio Castro.


Sin embargo, las fechas de detención y libertad dejan dudas que la publicación no resuelve.


En el caso de Velázquez, se menciona un paso por la cárcel de General Acha y su traslado a Santa Rosa el 8 de mayo de 1924. El relato sitúa su salida en libertad el 23 de julio de 1926 y señala que el vencimiento de la pena estaba previsto para el 2 de agosto de 1927, además de hacer referencia a una libertad condicional.


Para Lazarte, la información resulta todavía más difícil de ordenar: se indica que quedó libre el 15 de septiembre de 1924, pero que el 15 de mayo de 1926 se pidió su captura.


“¿Por qué salió en libertad y después pidieron su captura?”, se pregunta el propio Heim.


La transcripción no ofrece una respuesta. Tampoco detalla los delitos por los que fueron condenados ni los fundamentos de las sentencias, por lo que esos datos no alcanzan para determinar cómo resolvió la Justicia la responsabilidad de cada uno.


Según versiones recogidas en la publicación, Lazarte no regresó a Winifreda y habría estado en una localidad santafesina mencionada como “Magiolo”.



La referencia a Vairoleto

En el cierre de su relato, Heim vincula a Ciriaco Velázquez con Vairoleto y con un hombre conocido como “El Ñato Severino”.


Según esa reseña, a comienzos de 1922 los tres habían protagonizado otro episodio violento en el prostíbulo de Eduardo Castex conocido como “El del Paso a Nivel”, donde habrían disparado al aire, provocado y amenazado a quienes estaban presentes.


La publicación también describe a Ciriaco como un hombre de comportamiento pendenciero. Se trata de una caracterización incluida en el relato recuperado, que debe distinguirse de lo que los testimonios permiten establecer sobre su participación en la noche del hotel.


A más de un siglo de aquellos acontecimientos, la historia conserva escenas precisas: las botellas de cerveza sobre una mesa, una discusión entre conocidos, el forcejeo y un revólver recargado junto al billar. Pero también conserva silencios.


La recuperación de Carlos Heim acerca esos nombres y episodios al presente. Lo que comenzó como una reunión nocturna terminó con Ciriaco muerto y dos hombres encarcelados; las contradicciones de las declaraciones y las dudas sobre el recorrido judicial siguen formando parte de esta antigua historia de Winifreda.


Fuente: relato histórico y transcripción de testimonios difundidos por Carlos Heim.
Fotografía meramente ilustrativa.
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