Los dueños del Frigorífico Pico confirmaron que negocian para reactivar la planta de Trenel
- La Pampa

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Tras casi dos meses de parálisis total y el despido de alrededor de 190 trabajadores, la conducción del Frigorífico General Pico S.A. rompió el silencio y confirmó oficialmente que se encuentra en negociaciones para reactivar la planta de Trenel, actualmente sin actividad desde el 1° de enero.

El comunicado fue firmado por Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, presidente y vicepresidente de la firma, quienes se dirigieron a la comunidad, colaboradores, proveedores, clientes y autoridades para explicar la situación financiera que atraviesa la empresa y detallar los pasos que están evaluando para intentar sostener la operatoria.
“Mermó completamente nuestra capacidad de generar capital”
Según expresaron los empresarios, la crisis comenzó a profundizarse en 2024 por un “efecto pinza” que golpeó las finanzas de la compañía: el fuerte aumento del costo de la materia prima y las altas tasas de interés registradas durante el primer semestre de 2025.
“En un contexto particular de alta inversión en el frigorífico para dotarlo de las capacidades instaladas necesarias, mermó completamente nuestra capacidad de generar el capital de trabajo necesario”, indicaron en el documento.
La firma, que lleva más de 20 años bajo la conducción de la familia Lowenstein, destacó que durante ese período realizó importantes inversiones y logró múltiples habilitaciones internacionales, posicionando a la planta de Trenel como un establecimiento con “alto potencial operativo y comercial”.
Sin embargo, reconocieron que el complejo escenario de la industria frigorífica en general dificultó aún más la situación financiera, obligándolos a discontinuar uno de los dos turnos habituales, con la consecuente reducción de puestos de trabajo.
Venta o alquiler: la salida en negociación
Los propietarios confirmaron que actualmente la empresa está en negociaciones con interesados para darle continuidad a la operación, ya sea a través de una venta o un alquiler.
El objetivo inmediato es triple:
Mantener las más de 400 fuentes de trabajo que aún dependen directamente de la firma.
Saldar compromisos con proveedores corrientes.
Alcanzar un acuerdo con los acreedores financieros.
“Continuamos abocados a que las negociaciones con interesados puedan concretarse en el corto plazo y se retome cuanto antes el funcionamiento de la planta”, señalaron.
La unificación de tareas en la planta de Trenel —tras el traslado de actividades desde General Pico— no alcanzó para revertir la caída de la actividad. Hoy, la faena está totalmente detenida y la estructura, reducida a un turno que ni siquiera se encuentra operativo.
Más de 400 familias pendientes de una definición
La crisis ya dejó cerca de 190 despidos a comienzos de febrero y mantiene en vilo a más de 400 familias que todavía dependen de la empresa. En ese contexto, los Lowenstein remarcaron que siguen evaluando alternativas para sostener la actividad y evitar un cierre definitivo.
“Más de 400 familias se vinculan directamente con la actividad de la empresa”, recordaron en el comunicado, subrayando la dimensión social del conflicto.
El futuro de una de las plantas frigoríficas más modernas de la provincia depende ahora de que las negociaciones prosperen en el corto plazo. Mientras tanto, la incertidumbre continúa marcando el pulso en Trenel y en toda la región norte de La Pampa, donde la industria cárnica es un motor económico clave.




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