Otorgan salidas transitorias al futbolista condenado por agredir a un árbitro
- La Pampa

- 17 dic 2025
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La justicia pampeana concedió este martes salidas transitorias a Enzo Yair Figueredo, el futbolista santarroseño condenado por una brutal agresión al árbitro Shair Salomón durante un partido de la Liga Cultural de Fútbol. La decisión fue tomada por la jueza Mónica Rivero, quien autorizó dos salidas mensuales, aunque rechazó el pedido del condenado de pasar el Año Nuevo con su familia.

Figueredo cumple una pena de cuatro meses de prisión efectiva y una inhabilitación de cuatro años para ingresar a espectáculos deportivos relacionados con el fútbol, tras ser hallado culpable del delito de lesiones leves agravadas por haberse cometido en un espectáculo deportivo. La condena fue dictada en septiembre por el juez Carlos Olié, en el marco de un juicio abreviado con consentimiento del propio imputado, su defensa y el Ministerio Público Fiscal.
La agresión que desató el escándalo ocurrió el 5 de junio en la cancha de Belgrano, durante un partido entre Matadero por la Lealtad y Centro Oeste, por el torneo de la Primera B de la Liga Cultural. Luego de ser expulsado por una fuerte infracción, Figueredo corrió hacia el árbitro Shair Salomón, quien se resbaló y cayó al suelo. Allí, el jugador lo golpeó reiteradamente en el rostro, causándole contusiones y escoriaciones. El hecho quedó filmado por un espectador y el árbitro debió ser retirado en camilla, mientras el partido era suspendido de inmediato.

Reincidente y con antecedentes
La prisión efectiva fue posible porque Figueredo ya contaba con antecedentes penales y había sido declarado reincidente. En 2017, fue condenado por robo simple, y esa pena fue unificada con otra anterior por robo calificado, resultando en una condena de cinco años y tres meses de prisión. Su condena actual vence el 23 de enero de 2026, pero su historial delictivo y deportivo ha generado fuerte preocupación institucional.
En noviembre pasado, la misma jueza Rivero ya le había negado la libertad asistida, al considerar que el informe psicológico presentado por el imputado era negativo, y que su posible reinserción social dependía del inicio y evolución de un tratamiento terapéutico, que aún no había comenzado.
Sanción deportiva ejemplar y antecedentes violentos del club
A la condena penal se suma una sanción deportiva histórica: en junio, el Tribunal de Disciplina de la Liga Cultural suspendió a Figueredo por diez años, impidiéndole jugar en cualquier categoría oficial. El fallo no solo hizo hincapié en la gravedad del hecho, sino también en la necesidad de proteger la integridad de los árbitros y erradicar la violencia del fútbol local.
Pero el caso de Figueredo no es un hecho aislado: Matadero por la Lealtad se ha convertido en sinónimo de conflicto dentro del fútbol pampeano. En los últimos años, el club ha protagonizado una serie de incidentes violentos, tanto dentro como fuera del campo de juego.
Agosto de 2022: en un partido ante Luan Toro, se desató una batalla campal cuando el local ganaba 3 a 0. Participaron jugadores, hinchas, cuerpos técnicos y hasta la policía.
Junio de 2024: tras caer ante Guardia del Monte de Toay, el DT Jesús Antimán y varios jugadores agredieron a sus rivales durante los festejos. El hecho derivó en sanciones y amenazas posteriores a la mesa directiva de la Liga Cultural, cuando miembros del club se presentaron en la sede para intimidar a los dirigentes.
Una oportunidad en medio de la controversia
Con las salidas transitorias ahora concedidas, Figueredo comienza a transitar el tramo final de su condena. No obstante, su caso sigue siendo un símbolo del debate sobre la violencia en el fútbol, la reincidencia delictiva y la necesidad de abordar los problemas emocionales y de conducta en el deporte amateur.
La decisión judicial deja un sabor agridulce. Mientras algunos consideran que la justicia actúa conforme a derecho, otros señalan que las medidas podrían interpretarse como señales ambiguas frente a conductas inadmisibles, sobre todo cuando hay un contexto reiterado de violencia institucional y deportiva.
El fútbol pampeano sigue esperando respuestas. Pero también exige respeto, responsabilidad y límites claros. Porque sin respeto no hay juego, y sin árbitros no hay fútbol posible.































