Policía de Winifreda: Notable crecimiento del personal femenino
- Winifreda

- 5 jul 2020
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SEIS MUJERES POLICÍAS CUMPLEN FUNCIONES EN LA COMISARÍA - .
Es el mayor número del que se tenga registro en la historia de la dependencia local. Las uniformadas trabajan a la par de sus compañeros varones.

Están capacitadas para intervenir en problemáticas de género y minoridad. “Tenemos una mirada más contenedora y amplia”, dijeron.
La Comisaría Departamental de Winifreda vive un momento histórico. Desde este año seis mujeres policías forman parte de la dotación encargada de la seguridad urbana y rural además de los trámites administrativos. Si bien la dependencia se compone mayoritariamente de efectivos hombres, es la primera vez que sobresale una marcada presencia femenina. En cada turno hay una mujer en servicio. Las uniformadas tienen distintos grados de jerarquía, años de antigüedad y trabajan a la par de sus compañeros varones. Están capacitadas para intervenir en problemáticas de género y minoridad.
El plantel femenino está compuesto por la cabo primero Stella Maris Schiebelbein, con 11 años de antigüedad en la fuerza policial y nativa de #Winifreda; la cadete de tercer año Emilia Navas Toranzo, con dos años de actividad; la cabo primero Mariela Montes Alfonso, con 8 años en la fuerza policial, y la agente Nicole Stefanía Nicolás, con 4 años de servicios. Completan el listado la sargento ayudante Daniela Berrueta, acumula 21 años de antigüedad, y la sargento ayudante retirada con 28 años de antigüedad Sandra Elizabeth Tschanz, quien fue convocada nuevamente por el Comando Jefatura.
Dos mujeres policías conversaron con el programa radial Turno Mañana. Periodismo de Pueblo, que se emite por RADIO COMPACTO. Recordaron sus inicios y relataron los pormenores de su trabajo cotidiano. Una de ellas se dedica a la literatura y su meta es publicar un libro con poemas de su autoría.
Carrera de oficial
Emilia Navas Toranzo contó que es cadete de tercer año y llegó al pueblo a principios de 2020 proveniente de la Escuela de Policía de Santa Rosa. “Estoy haciendo la carrera de oficial, llevo dos años en la fuerza y en enero empezaron mis pasantías en esta comisaría. Estoy realizando mis prácticas y en diciembre de este año me recibiría de oficial ayudante”, comentó. “Me dedico a las causas judiciales, a tomar exposiciones e intervengo en distintos operativos. En realidad en esta dependencia el trabajo es igual para todos”, agregó y aclaró que “mi labor es administrativa, pero hago lo mismo que el personal de calle, nos complementamos”. Cuando fue consultada sobre por qué decidió ser policía, hizo una retrospección. “Mi papá es policía retirado y fue convocado de nuevo en General Pico. Siempre fue mi referente y ejemplo a seguir. Pero cuando le dije que sentía esta vocación me dijo que no estaba de acuerdo y que tenía capacidad para seguir otra carrera. Pero uno tiene que seguir sus sueños y el mío era este”.
Su progenitor la comprendió. “Lo que él me pidió fue que me pudiera esforzar un poco más para llegar a ser oficial”, acotó. A la vez se remontó a su ingreso a la institución policial recordando que “fue dificultoso porque uno se preocupaba por estudiar, correr y demás, pero una vez en la policía los esfuerzos son dobles. Tengo 20 años y no puedo hacer ciertas cosas que hacen mis amigos que tienen mi misma edad porque tengo otras responsabilidades y otra imagen a nivel social”.
Es consciente de los peligros que implica la comprometida tarea policial. “Uno cuando elige algo tiene que ver lo positivo y lo negativo; pero creo que hoy en día el riesgo lo corremos todos: policías, enfermeros, amas de casa. Los riesgos están y hay que asumirlos”, señaló. “A mis compañeras las aprecio demasiado. Me siento plena”, dijo al ser consultada sobre las relaciones con sus colegas. “Cuando llegué a la localidad ya había personal femenino y estaba sola. Daniela fue la que más me ayudó: me brindó su casa, su espacio, cuando tenía un problema - y como mi familia la tengo lejos- ella me ayudaba”, reconoció. Confesó que su madre se siente “orgullosa” de su hija, “pero no comparte” su elección laboral. Emilia la entiende, pero sus convicciones fueron más fuertes. “Como madre no quiere que un hijo sufra. Ella me apoya, pero hubiese preferido que siguiera otra profesión. Yo siempre quise ser policía y cumplí”, señaló.

Servir a la comunidad
La sargento ayudante Daniela Berrueta, lleva más de dos décadas en la policía pampeana y ha trabajado en distintas dependencias. Muy pronto terminará su carrera. En la Escuela de Policía se desempeñaba como instructora de aspirantes a agentes. Pidió un cambio de destino a una localidad pequeña invocando "razones familiares y particulares” y la designaron en #Winifreda. “Me siento muy respaldada por mis compañeros. Me tienen mucha paciencia. Con la edad y la experiencia, una tiene otra mirada, más tranquila, más objetiva, y ellos todas las ganas de trabajar”, consignó. Los #winifredenses la ven patrullando las calles de manera pedestre, en bicicleta y en patrullero junto a personal masculino. La uniformada siente que los pobladores en general la tratan con “muchísimo respeto”.
En su familia “nadie es policía. Yo ingresé y después seguí la formación que fui recibiendo y que se puede sintetizar en servir a la comunidad”. Cuando se le preguntó si su vida corrió peligro en algún procedimiento armado, respondió que no porque siempre fue “muy cuidadosa”. Daniela advierte un crecimiento en la incorporación de mujeres a la policía. “Eso es un muy rico y nos destacamos porque tenemos una mirada más contenedora y amplia en algunos aspectos, como en el tema de la niñez y violencia de género”, resaltó. Ante su apreciación, este cronista quiso saber si habiendo tantas mujeres en la comisaría es beneficioso para que las vecinas puedan acercarse con más confianza para radicar denuncias por maltrato infantil o violencia machista. “De hecho eso está sucediendo”, aseguró la entrevistada y mencionó que “recorriendo” el pueblo las mujeres “nos comentan y hablamos” sobre sus situaciones particulares.
Berrueta ya pidió su retiro para después abocarse a su otra pasión: el arte escrito, al cual se dedica desde siempre. Su meta en un futuro no muy lejano es escribir un libro. “Soy escritora, escribo poemas y quiero publicarlos”, afirmó en el final.

Perspectiva de género
Su compañera Emilia Navas Toranzo, la escuchaba atentamente. Quiso hablar de nuevo para dejar en claro que la comisaría tiene perspectiva de género. “Tenemos personal masculino y femenino para recibir a las mujeres. Me interesa la temática; y sobre todo como mujer me gustaría que si el día de mañana tengo un problema pueda ir a un lugar donde sea bien atendida”, razonó. “Hemos tenido causas de violencia de género y yo me encargo de que las mujeres sean bien atendidas por el personal que las recibe, hasta que llegan a la oficina, se les toma la denuncia y se les da una solución. Todas se fueron agradeciendo la atención y el abordaje que le dimos a su caso”, enfatizó empoderada. Asimismo remarcó que las mujeres no se sintieron re-victimizadas. “Aparte quiero destacar que el jefe, que es la cabeza de la institución, siempre nos está recalcando que en la única entrevista que tenemos con la víctima tratemos de sacar toda la información que vayamos a precisar para no tener que volver a convocarla para hacerle vivir la situación que ha atravesado”, manifestó.
Navas reflexionó que “la sociedad ve a los policías masculinos como si fuesen la fuerza física”. Esto lo vivió en carne propia. “Nos pasó una vez con Daniela cuando fuimos a un hecho y cuando llegamos con el móvil la persona nos dijo ´qué ayuda me pueden dar dos mujeres´. Sin embargo, nosotras resolvimos con bomberos y cuando terminamos el hombre se nos acercó y nos pidió disculpas”, siguió. “Muchos tienen esa mirada: frente a un problema cotidiano buscan la ayuda de un varón; pero en esta comisaría el personal femenino está muy capacitado para resolver distintas situaciones”, culminó.































