Violencia durante un velatorio en Eduardo Castex: hubo golpes, amenazas y el sepelio debió realizarse con custodia policial
- La Pampa

- hace 1 día
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Una disputa familiar terminó de la peor manera durante la despedida de un vecino de 90 años. La vigilia fue suspendida después de una agresión dentro de la sala funeraria y se reanudó al día siguiente bajo un operativo especial. Se presentaron denuncias por lesiones y amenazas de muerte.

Lo que debía ser un momento de recogimiento y despedida terminó convertido en una escena de extrema tensión en Eduardo Castex. Una pelea entre familiares durante el velatorio de un vecino de 90 años obligó a interrumpir la ceremonia y derivó en denuncias por lesiones y amenazas de muerte. El sepelio, realizado al día siguiente, tuvo que desarrollarse por etapas y con presencia policial.
El episodio ocurrió el sábado 25 de julio en una de las salas velatorias de la Cochería Cospec Ltda., ubicada sobre la calle Raúl B. Díaz, en pleno centro de la localidad. La situación fue confirmada por integrantes de la familia y otras fuentes consultadas.
El fallecido era un reconocido vecino castense que había trabajado durante varias décadas en la Municipalidad. De acuerdo con los testimonios recogidos, la familia se encontraba atravesada desde hacía tiempo por diferencias profundas entre sus cinco hijos. Una quinta de aproximadamente cinco hectáreas, situada en el sector sur de la ciudad, aparecería como uno de los motivos del conflicto.
La tensión comenzó con la llegada de dos hijos
Pese al distanciamiento familiar, todos querían despedir al hombre. Según relataron allegados, dos de los hermanos —un hombre y una mujer— habrían quedado a cargo de comunicar el fallecimiento, aunque el resto de los hijos aseguró que no fue notificado.
Los problemas comenzaron cuando otros dos hijos del vecino y una sobrina llegaron a la sala. Una joven que ya se encontraba en el lugar habría realizado un comentario despectivo y luego se dirigió hacia la cocina. Los recién llegados, mientras tanto, se acercaron al ataúd y permanecieron sentados en silencio.
“Tenían derecho a despedir a su padre”, sostuvieron familiares que presenciaron ese momento.
Varios minutos después, uno de los hombres que se encontraba desde antes en la sala se habría acercado lentamente hasta el sector del féretro. Siempre según la versión aportada por familiares, miró a sus hermanos y los escupió. La provocación desencadenó una discusión que rápidamente pasó a los golpes.
El acusado habría golpeado con una fuerte trompada a uno de sus hermanos y luego lo empujó, haciendo que impactara con la cabeza contra una pared. Las versiones difieren sobre lo ocurrido durante los forcejeos, aunque algunos testigos señalaron que el ataúd estuvo cerca de caer.
Intervención policial y traslado al hospital
Ante la gravedad de la situación, se solicitó la presencia de la Policía. Para evitar nuevos enfrentamientos, los distintos grupos familiares quedaron separados: algunos permanecieron dentro de la sala velatoria y otros se ubicaron en una esquina de la cuadra.
El hombre que habría recibido el golpe fue trasladado al Hospital “Pablo F. Lacoste”, donde recibió atención por una lesión en la nariz y posteriormente le extendieron el correspondiente certificado médico. Una de sus hermanas, en tanto, sufrió una fuerte suba de presión como consecuencia del episodio.
Después de ser atendidos, los familiares se dirigieron a la comisaría de Eduardo Castex. Allí se radicó una denuncia por lesiones y otras tres por presuntas amenazas de muerte contra mujeres que se encontraban en el velatorio.
De acuerdo con los denunciantes, desde la Fiscalía local no se dispusieron en ese momento demoras ni medidas de restricción contra las personas señaladas.
El velatorio fue suspendido
Frente al clima de tensión, representantes de la cochería y personal policial acordaron suspender la vigilia hasta las 8 del domingo 26. La decisión buscó prevenir una nueva confrontación dentro del edificio.
Al día siguiente, el velatorio se reanudó con efectivos apostados en la vereda, pero la despedida tuvo que organizarse de manera separada. En la sala permanecieron las personas acusadas de participar en las agresiones junto con sus allegados, mientras que los otros hijos acudieron directamente al cementerio local.
El sepelio también se realizó bajo custodia. Dos agentes y el comisario inspector Javier Horacio Resch permanecieron en el lugar hasta que todos los familiares se retiraron.
Reclamos por falta de medidas de protección
A una semana del incidente, parte de la familia expresó un fuerte malestar con la actuación judicial. Los denunciantes consideran que se deberían haber dispuesto medidas inmediatas para garantizar la seguridad y permitir que todos los hijos pudieran despedir al vecino sin temor a nuevos enfrentamientos.
También cuestionaron que las mujeres que denunciaron amenazas de muerte no hayan recibido, según afirmaron, ninguna medida de protección. Aseguran además que todavía no fueron contactadas para conocer su situación y que los testigos no habían sido convocados a ratificar sus declaraciones.
“La Justicia no nos brindó ninguna seguridad. Pasó una semana y ni siquiera nos llamaron para preguntarnos cómo estábamos o si habíamos tenido alguna consecuencia”, manifestaron.
Los familiares describieron al presunto agresor como una persona peligrosa y afirmaron que tendría armas. Sin embargo, destacaron el trato recibido en la comisaría local: “La Policía se preocupó y nos dio contención”, reconocieron.
También mencionaron la existencia de una denuncia anterior por una supuesta agresión contra otra integrante de la familia en el Sanatorio Santa Rosa, cuando el hombre que ahora falleció se encontraba internado.
Una propiedad detrás de las diferencias
De acuerdo con el relato familiar, parte del enfrentamiento estaría relacionado con una quinta de cinco hectáreas perteneciente al fallecido. Los denunciantes sostienen que tiempo atrás se confeccionó un contrato para alquilar ese terreno a una de las hijas y cuestionaron la validez del documento, ya que aseguraron que el hombre no sabía leer ni escribir.
Según indicaron, después de realizar planteos ante el escribano interviniente, el acuerdo finalmente quedó sin efecto. “El problema son cinco hectáreas que no tienen un gran valor económico”, admitieron, sorprendidos por la magnitud que alcanzó la disputa.
El conflicto dejó una escena difícil de olvidar para quienes participaron de la despedida. La familia, atravesada por antiguas diferencias, terminó separada incluso en el último adiós al hombre de 90 años. Mientras tanto, las denuncias por lesiones y amenazas continúan a la espera de avances judiciales.




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