Violento temporal azotó Santa Rosa y Toay: ráfagas de 91 km/h dejaron destrozos, autos aplastados y barrios anegados
- La Pampa

- 19 feb
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Un violento temporal castigó con fuerza a Santa Rosa y Toay durante la tarde del miércoles 18 de febrero, dejando a su paso una escena de devastación: techos volados, autos aplastados por árboles, columnas quebradas, calles convertidas en ríos y familias enteras trabajando contrarreloj para recomponer lo perdido.

La lluvia comenzó minutos antes de las 17 horas, pero fueron las intensas ráfagas de viento las que provocaron el mayor daño. Según datos del Servicio Meteorológico Nacional, a las 16:50 se registró una ráfaga de 91 kilómetros por hora, proveniente del oeste y sudoeste, que prácticamente arrasó con distintos sectores de la capital pampeana.
Árboles arrancados de raíz y autos destruidos
El saldo fue impactante: cientos de ejemplares arbóreos cayeron sobre viviendas, tapiales y vehículos. En muchos casos, las chapas quedaron colgadas de los cables, generando aún más peligro en plena tormenta.
Sobre la avenida Perón al 1.800, por ejemplo, una familia trabajaba ayer mismo para recolocar las chapas desprendidas de su vivienda, mientras vecinos colaboraban cortando con motosierras un árbol que había caído sobre el techo. La postal se repitió en numerosos barrios.
En la calle Olascoaga, tres árboles de gran porte aplastaron y derribaron el tapial del Prado Español. En tanto, en el predio del Colegio Clemente Andrada, dos pinos fueron arrancados de raíz y terminaron sobre la avenida San Martín Oeste, interrumpiendo el tránsito y generando riesgo para automovilistas.
Los conductores no encontraban refugio seguro: algunos subieron sus vehículos a las veredas, otros quedaron paralizados en medio de calles anegadas, esperando que el temporal cediera. El miedo se apoderó de la ciudad en cuestión de minutos.
Daños en instituciones y espacios públicos
El temporal no distinguió entre viviendas particulares e instituciones. La Escuela Nº 27 del barrio Butaló sufrió daños estructurales, mientras que el Club Estudiantes padeció la caída de un paredón y roturas en la estructura de su cancha de básquet.
En la plaza Virgen de Fátima, frente a la Terminal, la mayoría de los árboles terminaron en el suelo. La avenida Luro presentaba un panorama desolador pasadas las 17:30: frentistas retirando ramas, comerciantes sacando agua del interior de sus locales y familias tratando de salvar muebles y pertenencias.
Calles convertidas en ríos y barrios aislados
Las precipitaciones generaron anegamientos en distintos puntos críticos de la ciudad. En la zona sur, el canal paralelo a la Ruta 35 —que conduce el agua hacia el Bajo de Giuliani— trabajó al límite de su capacidad. El caudal fue tan intenso que el agua superó el puente de la calle Madre María, acceso clave desde la ruta al barrio Los Fresnos.
A pocos metros, la calle Tita Marello, a la altura de Santiago Álvarez (acceso al Barrio Sur - Plan 5000), quedó completamente inundada. Una camioneta, un auto y una SUV quedaron atrapados en medio del agua. El acceso al barrio y al Parque Industrial permaneció cortado hasta que el nivel comenzó a descender.
En simultáneo, columnas de la Cooperativa Popular de Electricidad se quebraron o cayeron sobre la calzada, algunas aplastando vehículos. También se reportaron autos con vidrios destrozados y otros directamente partidos por la caída de árboles.
Una ciudad movilizada tras el temporal
Cuando la tormenta cedió, comenzó otra etapa: la de la reconstrucción inmediata. Vecinos y vecinas salieron a la calle con motosierras, escobas y baldes. Se cortaron ramas, se limpiaron viviendas inundadas y se despejaron arterias bloqueadas.
El impacto fue generalizado. Prácticamente todas las familias santarroseñas sufrieron, de una u otra manera, las consecuencias del temporal. Más allá de los daños materiales —muchos aún difíciles de cuantificar— quedó la sensación de vulnerabilidad frente a fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Mientras avanzan las tareas de relevamiento y asistencia, la capital pampeana y Toay comienzan a levantarse de una de las tormentas más severas del verano.




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