Argentina potencia su perfil exportador con el maíz y apuesta al acuerdo Mercosur-UE
- Nacionales

- 25 jul 2025
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Con una producción en alza y expectativas de crecimiento para la próxima campaña 2025/26, el maíz reafirma su rol protagónico en el agro argentino. El país no solo consolida su lugar como uno de los principales exportadores mundiales, sino que además podría dar un salto cualitativo si se concreta el tan esperado acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que lleva más de dos décadas de negociaciones.

Maíz: el motor de la campaña agrícola
Según el analista y director de granos de AZ-Group, Carlos Pouiller, el escenario actual muestra señales alentadoras: “Estamos frente a una tendencia positiva”, afirmó en el ciclo de charlas de Alpha Media, conducido por Carola Urdangarin.
Con una estimación de 70 millones de toneladas producidas, la Argentina se posiciona como el tercer mayor exportador de maíz del mundo, superando a Ucrania y solo detrás de Estados Unidos y Brasil. De esa cifra, más de 30 millones de toneladas ya se han destinado a los mercados internacionales, confirmando el perfil exportador del país. Además, cerca de 2 millones de toneladas se utilizan en la producción de etanol.
“Somos un jugador importante en el mercado mundial, pero principalmente como exportadores netos”, destacó Pouiller. También hizo hincapié en las limitaciones logísticas del país: “El flete impacta fuerte en los márgenes del maíz”.
Las proyecciones para la campaña 2025/26 son optimistas: se espera que la producción crezca hasta las 75 u 80 millones de toneladas. La demanda internacional sigue firme, especialmente impulsada por el sector ganadero, que requiere grandes volúmenes de maíz como insumo clave para la alimentación animal.
“La producción crece, pero no lo hace el stock, porque el consumo mundial –más de 1.260 millones de toneladas– absorbe todo”, explicó Pouiller. En cuanto a rentabilidad, el maíz se mantiene como una opción sólida: en campos propios, se calcula un margen del 65% y en campos alquilados entre el 25% y 30%.
Mercosur–Unión Europea: una puerta al mundo
Mientras el maíz impulsa la campaña agrícola, otro frente estratégico se abre con el posible avance del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Tras 25 años de negociaciones, el tratado comercial atraviesa una etapa clave: ya se cerraron los capítulos arancelarios –que llevarían a 0% los tributos para muchos productos–, y resta la ratificación parlamentaria en ambos bloques.
Para Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), el acuerdo “podría ser un punto de inflexión para el posicionamiento de la región en el comercio global”. Lo compara con “firmar con el Barcelona” por el peso económico de la Unión Europea.
Desde Entre Ríos, el ministro de Desarrollo Económico Guillermo “Willy” Bernaudo se sumó al optimismo: “Casi todas las economías regionales pasarían al 0% de aranceles en el primer año. Es una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar”.
Bernaudo insistió en que la discusión no debe estar atravesada por cuestiones partidarias, sino por intereses provinciales: “Hoy los gobernadores están empujando esta agenda porque entienden lo que representa para las producciones locales”.
Obstáculos y desafíos
Uno de los puntos sensibles para Europa ha sido la política de retenciones vigente en Argentina. Tanto Idígoras como Bernaudo coincidieron en que estas medidas distorsionan el comercio y podrían ser un escollo en la negociación. A esto se suma la exigente agenda ambiental europea, que se ha vuelto central desde 2018.
“Nosotros nos percibimos como sustentables, pero en Europa esa percepción no siempre coincide”, advirtió Idígoras. Por eso, destacó la importancia de fortalecer la imagen ambiental del agro argentino.
Pese a estos desafíos, el acuerdo cuenta con consenso entre los actores regionales y podría marcar un antes y un después para el comercio exterior: “El Mercosur es uno de los bloques más cerrados del mundo occidental. Si se firma este acuerdo, empieza otra historia para la Argentina”, concluyó Bernaudo.
En síntesis, el país se encuentra en un momento bisagra: con un maíz que se proyecta como motor del agro y un tratado comercial que podría abrir nuevas fronteras, Argentina tiene en sus manos la oportunidad de consolidarse como un actor central en el escenario global.































