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Argentina y Estados Unidos sellan un Acuerdo Comercial: claves del tratado y repercusiones políticas

  • Foto del escritor: Axel Juncos
    Axel Juncos
  • hace 2 minutos
  • 5 Min. de lectura

El 5 de febrero de 2026 el canciller argentino Pablo Quirno y el representante comercial de EE.UU. Jamieson Greer firmaron en Washington el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Javier Milei y anunciada junto con el canciller estadounidense en una cumbre de minerales críticos, propone abrir los mercados, modernizar las normas comerciales y reducir trabas al comercio.


En su comunicación oficial, el Gobierno señaló que el pacto reducirá barreras arancelarias y no arancelarias, modernizará procedimientos aduaneros y promoverá inversiones en sectores estratégicos como energía, minerales críticos, infraestructura y tecnología. Los documentos de la Casa Blanca lo presentan como un modelo de asociación para el hemisferio y destacan que la eliminación de barreras ampliará el acceso al mercado estadounidense.



Claves del acuerdo

Reducción de aranceles y cuotas de acceso

  • Eliminación de aranceles de EE.UU. a productos argentinos: EE.UU. se compromete a suprimir aranceles sobre 1.675 productos argentinos. Esto incluye bienes agroindustriales y la ampliación de la cuota de carne bovina argentina de 20.000 a 100.000 toneladas; dicho cupo aún debe plasmarse en el texto definitivo.

  • Reducción de aranceles argentinos a bienes estadounidenses: Argentina eliminará 221 posiciones arancelarias en bienes de maquinaria, transporte, dispositivos médicos y químicos y reducirá al 2 % el arancel de otras 20 posiciones.

  • Sector automotriz: el acuerdo prevé cupos de vehículos estadounidenses que entrarán con arancel reducido o nulo, lo que, combinado con cambios tributarios internos, puede abaratar los automóviles importados.


Eliminación de barreras no arancelarias y homologaciones

  • El tratado propone reconocer recíprocamente los estándares técnicos de cada país. Si un producto cumple las normas de seguridad de EE.UU. o está aprobado por la FDA, Argentina deberá aceptarlo sin exigir nuevas homologaciones.

  • Se eliminarán certificaciones duplicadas y trámites consulares, se facilitará el pre‑arribo aduanero y los couriers podrán ser operadores económicos autorizados.


Propiedad intelectual, comercio digital e inversiones

  • Argentina se compromete a ajustar su régimen de propiedad intelectual a estándares internacionales, abordar los atrasos en patentes y reforzar la protección contra falsificaciones.

  • El acuerdo garantiza la libre transferencia de datos, prohíbe los impuestos a las transmisiones digitales y reconoce la jurisdicción estadounidense como adecuada para proteger la información.

  • Se prevé la participación de agencias como el Banco de Exportaciones e Importaciones y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional para financiar proyectos en sectores como minería y energía. Además, AmCham subrayó que el texto alinea la normativa argentina con estándares globales y puede aumentar las exportaciones en más de USD 1.013 millones gracias a la eliminación de aranceles.


Requisitos laborales y de seguridad

  • Argentina adoptará la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzado y fortalecerá la protección de derechos laborales.

  • En materias de seguridad económica, el acuerdo contempla colaboración para contrarrestar prácticas comerciales desleales de terceros países y proteger las cadenas de suministro críticas.


Proceso legislativo

Según la Constitución argentina, los tratados internacionales deben ser aprobados por el Congreso antes de entrar en vigor. El Gobierno anunció que enviará el acuerdo al Parlamento en sesiones extraordinarias, confiando en que los legisladores “estén a la altura de esta oportunidad sin precedentes”.



Reacciones oficiales y empresariales

El anuncio despertó entusiasmo en el oficialismo. El presidente Javier Milei replicó en redes la sigla “MA&AGA” (Make Argentina & America Great Again) para festejar el pacto; el canciller Pablo Quirno celebró que “la Argentina será próspera” y el ministro de Economía Luis Caputo exclamó “¡Felicitaciones!”.


El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, atribuyó el logro “en un ciento por ciento” a Milei y a su discurso liberal en Davos. Otros funcionarios, como el jefe de Gabinete Manuel Adorni y la senadora Patricia Bullrich, sostuvieron que el acuerdo “consolida nuestra posición de liderazgo regional” y permitirá que “Argentina vuelva al mundo”.


Del lado empresarial, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) calificó el acuerdo como “señal estratégica” y pidió el aval del Congreso. En un comunicado destacó que la eliminación de aranceles puede generar exportaciones adicionales por más de USD 1.013 millones y que la modernización normativa brindará seguridad jurídica para atraer inversiones. AmCham resaltó que el acuerdo favorece sectores de energía, infraestructura, minería y minerales críticos, y fortalece la adhesión de Argentina a estándares internacionales.



Críticas y advertencias de la oposición y de analistas

Cuestionamientos de legisladores

Varios dirigentes opositores pidieron citar al canciller Quirno al Congreso para explicar el alcance del tratado. Diputados del interbloque Provincias Unidas y de la Coalición Cívica argumentaron que el acuerdo presenta un desbalance de reciprocidad: EE.UU. reduce aranceles para 1.675 productos, pero Argentina asume numerosas obligaciones y sólo obtiene cupos de carne y eliminación de 221 aranceles. En el proyecto de citación advirtieron que una cláusula indica que, si Estados Unidos adopta medidas comerciales para proteger su economía o seguridad nacional, Argentina deberá adoptar medidas similares, sin precisar su alcance. Esto, señalan, podría implicar un alineamiento incondicional.


El ministro bonaerense Carlos Bianco acusó al gobierno de promover una “apertura indiscriminada” y una “cesión de soberanía regulatoria”. La diputada Julia Strada criticó que la cuota de carne argentina en EE.UU. sólo esté garantizada verbalmente, mientras que la cuota para carne estadounidense está escrita en el acuerdo. Legisladores del interbloque Unidos solicitaron que Quirno detalle los compromisos asumidos y su impacto económico.



Análisis de especialistas

El economista Juan Carlos Hallak (UBA/Conicet) calificó el acuerdo como asimétrico, observando que Argentina no obtuvo mayores preferencias en productos agroindustriales pese a ceder múltiples concesiones. Hallak sintetizó que Argentina “concedió mucho y no obtuvo mucho a cambio” y sugirió que el gobierno prioriza el respaldo político de EE.UU. para afrontar eventuales crisis.


El politólogo Andrés Malamud calculó que en el texto del acuerdo la frase “Argentina deberá” aparece 113 veces, frente a solo 7 veces para Estados Unidos, subrayando así el desequilibrio de obligaciones.


La nota Los perdedores del acuerdo con Estados Unidos de Letra P advierte que sectores como laboratorios, agricultores, metalmecánicos y textiles podrían verse perjudicados: al facilitar la homologación de productos de EE.UU. y reforzar las patentes, las multinacionales farmacéuticas podrían extender sus derechos de propiedad, mientras que los productores de trigo y soja deberán pagar regalías por semillas. La industria del acero y el aluminio, representada por empresas como Techint y Aluar, sigue enfrentando un arancel del 50 % en EE.UU. porque esos sectores son considerados estratégicos, según la política de la administración Trump.



Riesgos de soberanía y transparencia

La Nación señaló que la oposición teme que el acuerdo implique un alineamiento incondicional con EE.UU. y criticó la falta de debate público previo. Legisladores cuestionaron que Argentina adopte sin discusión los estándares norteamericanos de propiedad intelectual y calidad. También advirtieron que el pacto otorga a Estados Unidos la posibilidad de proteger su economía mientras obliga a la Argentina a imitar esas medidas.


El diario El País subrayó que el acuerdo requiere la aprobación del Congreso argentino y que, aunque ofrece acceso preferencial al mercado estadounidense para la carne, cede el control de calidad a estándares extranjeros y obliga a Argentina a aceptar productos que cumplan normas estadounidenses o internacionales sin evaluaciones adicionales.



Perspectivas y próximos pasos

El acuerdo todavía debe ser sometido a debate parlamentario en la Argentina. Si se aprueba, representará un cambio histórico en la orientación comercial del país, de corte tradicionalmente proteccionista. El Gobierno confía en que abrirá las puertas a inversiones y mejorará la competitividad interna.


No obstante, la controversia política anticipa una discusión intensa en el Congreso, en la que se confrontarán quienes ven en el tratado una oportunidad para modernizar la economía y quienes temen una pérdida de soberanía y un impacto negativo en sectores sensibles.


La evaluación final dependerá tanto de la implementación concreta de los compromisos como de la capacidad de las instituciones argentinas para negociar ajustes y salvaguardas que mitiguen los desequilibrios y protejan a las industrias locales.

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