“El Garrahan no se toca”: la voz de una médica pampeana frente al vaciamiento de la salud pública
- La Pampa

- 1 ago 2025
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La doctora Hilda Susana Pérez, reconocida médica pediatra con más de tres décadas de trayectoria y actualmente encargada de Coordinación en Pediatría en el Hospital Favaloro, expresó con profunda preocupación el deterioro que atraviesa el Hospital Garrahan, una institución clave en la salud infantil de Argentina. “Lo que está pasando es un ataque cruel e intencional a las infancias”, afirmó sin rodeos.

Desde su consultorio y rol de gestión, Pérez no olvida la mañana en que, cargada de nervios y expectativas, ingresó por primera vez al Garrahan para realizar su residencia en terapia intensiva pediátrica entre 1997 y 1999. Aquella experiencia marcó su carrera y su compromiso con la salud pública. Por eso, ante el actual escenario, donde profesionales con experiencia renuncian por los bajos salarios y la falta de recursos, no duda en calificar la situación como “un despropósito”.
El impacto de un modelo que desfinancia
“La situación del Garrahan es muy grave. Están dejando sin camas, se complica derivar pacientes, y los médicos más formados se están yendo. Es un modelo de gestión que prioriza el capital por sobre la vida”, denunció. Además, hizo hincapié en la importancia del rol administrativo dentro de un hospital: “También son parte del sistema de salud. No se puede deslegitimar su tarea diciendo que ‘sobran’ sin evaluar funciones. Lo que hacen es confundir y atacar a todos por igual”.
Según la doctora, este escenario no solo afecta a Buenos Aires, sino también a provincias como La Pampa, que dependen del Garrahan para la atención de casos complejos y para la capacitación de profesionales. “Todo indica que a este Gobierno no le interesa la salud como inversión. Y eso, sinceramente, duele mucho”, confesó.
Telemedicina: una herramienta en riesgo
Desde su puesto en el Favaloro, Pérez destacó el valor del sistema de telemedicina que permite consultas a distancia con los equipos del Garrahan a través de la Oficina de Comunicación a Distancia (OCD). Este recurso ha permitido reducir derivaciones físicas y mejorar la capacidad diagnóstica local. “Pero si el Garrahan colapsa, si pierde su estructura y sus profesionales, se pierde también esta red que permite llegar a tiempo con un diagnóstico”, advirtió.
Una formación al servicio del país
Nacida en Santa Rosa, Pérez estudió en La Plata y se formó en uno de los hospitales pediátricos más prestigiosos de América Latina con una idea clara: regresar a su provincia para aportar su conocimiento. “Cuando me preguntaron si me quedaría en Buenos Aires, fui clara: me volvía a La Pampa. La formación en el Garrahan es federal, está pensada para que el saber se redistribuya”, explicó.
A su regreso en 1999, encontró una terapia intensiva pediátrica en crecimiento en el Hospital Lucio Molas, y junto a destacados colegas como los doctores Córdoba, Rodríguez, Mata y Gelemur, volcó todo lo aprendido. “Formamos al equipo de enfermería con el modelo del Garrahan. Porque allí aprendí que los enfermeros son parte activa del trabajo médico. Están codo a codo con nosotros, son nuestros ojos”, expresó con gratitud.
El Garrahan, símbolo de salud y esperanza
La médica no duda en asegurar que el Garrahan es único. “Podés tener hospitales pediátricos excelentes como el Gutiérrez o el Elizalde, pero el Garrahan no tiene comparación. Por su acceso público, su nivel profesional, y por esa mística que se respira cuando uno entra”.
Recuerda con emoción su paso por las tres unidades de cuidados intensivos: la UCI 45, 44 y especialmente la UCI 35 de recuperación cardiovascular. “Allí veía las cirugías más complejas, a pacientes desde neonatos hasta adolescentes de 19 años. Y también vi médicos ejemplares, como Ricardo Magliola, Gustavo Cardigni, María Althabe, y José Ocampo, que eran los primeros en llegar y los últimos en irse. El compromiso era total”.
Hoy, cerca de su jubilación, Pérez sigue conectada con colegas del Garrahan, con quienes comparte el dolor por lo que están viviendo. “El Garrahan fue, es y debe seguir siendo un emblema de la salud pública argentina. Por eso no puedo quedarme callada frente a este ataque. No es solo a los médicos. Es un ataque a las infancias, a la investigación, a la docencia, a la dignidad misma del sistema de salud”, concluyó con firmeza.
📌 Un llamado a la reflexión
El testimonio de la doctora Pérez no solo da cuenta de una trayectoria profesional ejemplar, sino también de una advertencia urgente: el desmantelamiento del Garrahan compromete el presente y el futuro de miles de niños y niñas en Argentina. Su voz, nutrida por la experiencia, resuena como una defensa apasionada de un modelo de salud que priorice la equidad, el conocimiento y la vida.































