Histórica campaña de maní en La Pampa: producción récord y expansión sin precedentes
- La Pampa

- 22 jul 2025
- 3 Min. de lectura
La Pampa se suma con fuerza al fenómeno del maní argentino y cierra una campaña estival histórica con cifras que superan todos los registros previos. Según datos de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la producción de maní en territorio pampeano alcanzó un crecimiento interanual del 88%, con 31.900 hectáreas sembradas y una cosecha estimada de casi 75.000 toneladas. Esta cifra duplica holgadamente el promedio histórico provincial y marca un punto de inflexión en la evolución agrícola del norte y noreste pampeano.

La expansión del cultivo se debe, en gran parte, a la imposibilidad de repetir la siembra de maní en el mismo lote durante cinco años, lo que ha empujado a empresas cordobesas a alquilar tierras en provincias vecinas como Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa. Así, el tradicional polo agroindustrial del centro de Córdoba —con epicentro en Hernando, General Deheza y General Cabrera— encontró en La Pampa nuevas oportunidades para mantener su ritmo productivo y exportador.
Otro factor clave ha sido el modelo de negocio que propone el cultivo: productores que poseen campos en zonas de alto rendimiento agrícola optan por ceder sus tierras a empresas sembradoras de maní. De esta manera, obtienen ingresos estables con menor riesgo que el de una siembra tradicional, lo que ha incentivado aún más la incorporación de La Pampa al mapa manisero nacional.
El informe de la Bolsa cordobesa, basado en imágenes satelitales, también señala que la actual campaña es la de mayor área implantada desde que se tiene registro. Los mejores rendimientos se observaron en la zona de Ingeniero Luiggi, donde se alcanzaron los 32 quintales por hectárea de grano limpio y seco. Sin embargo, la cosecha no estuvo exenta de dificultades puntuales, como demoras en sectores del departamento Chapaleufú por exceso de humedad.

El avance del maní en suelo pampeano también fue acompañado por un notable desempeño del girasol, que logró la segunda mejor producción provincial en esta campaña. Ambos cultivos se beneficiaron indirectamente del temor generado por la plaga de la chicharrita en los lotes de maíz, lo que motivó a muchos productores a diversificar o cambiar su planificación agrícola.
En contraste, la campaña de maíz presentó altibajos: aunque los maíces tempranos mostraron un leve aumento de rendimiento, los sembrados en fechas tardías sufrieron una baja de tres quintales en promedio. En varias zonas, el estrés hídrico y térmico obligó a redestinar lotes a pastoreo directo, marcando así uno de los peores rendimientos promedio desde que se tiene registro. Aun así, algunas áreas como Maracó mantuvieron buenas expectativas, con rindes de hasta 84 qq/ha en planteos sin antecesor invernal.
La soja, por su parte, concluyó su ciclo en mayo con resultados moderados. Si bien mejoró levemente su rendimiento respecto al ciclo anterior, tanto la superficie sembrada como la producción total permanecieron por debajo del promedio histórico provincial.
En tanto, la cosecha de sorgo avanzó con demoras hacia finales de junio, también por razones de humedad. Del total sembrado, un 80% fue destinado a forraje, y cerca del 11% de las hectáreas para grano sufrieron pérdidas totales debido a heladas tempranas y sequía.
Con este panorama, el maní se consolida como el gran protagonista del ciclo estival 2024/2025 en La Pampa, abriendo un nuevo capítulo en la diversificación productiva de la región. Su crecimiento no solo impacta en términos económicos y productivos, sino que marca el inicio de una transformación agronómica que promete seguir expandiéndose en las próximas campañas.































