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La foto de Macri con Marita Mac Allister: respaldo nacional, interna expuesta y una señal hacia 2027

  • Foto del escritor: Axel Juncos
    Axel Juncos
  • hace 1 hora
  • 5 min de lectura

El expresidente presentó públicamente a la titular del Tribunal de Cuentas como “nuestra candidata a gobernadora en La Pampa”. La imagen fortalece su postulación, pero también profundiza las diferencias dentro del PRO y abre una nueva disputa por el liderazgo de la oposición provincial.


En política, una fotografía pocas veces es solamente una fotografía. Mucho menos cuando aparecen Mauricio Macri, Gabriela Michetti y una dirigente que acaba de manifestar su intención de competir por la Gobernación de La Pampa.


La imagen de María Alejandra “Marita” Mac Allister junto al expresidente y la exvicepresidenta fue cuidadosamente difundida en las redes sociales. Pero lo más importante no estuvo en la composición de la foto, sino en las palabras utilizadas por Macri para acompañarla: “Muy buena reunión con Gabi y Marita Mac Allister, nuestra candidata a gobernadora en La Pampa, escuchando su visión sobre la provincia”.


La definición fue directa. Macri no habló de una posible candidata ni de una dirigente con aspiraciones. La presentó como la postulante del PRO para disputar la Gobernación en 2027. De esa manera, convirtió una candidatura que venía instalándose desde La Pampa en una decisión respaldada por la principal referencia histórica del partido a nivel nacional. Diario Textual



Un respaldo que busca ordenar al PRO

La fotografía tiene como primer destinatario al propio PRO pampeano. Marita Mac Allister ya había recibido el acompañamiento del presidente partidario y diputado nacional Martín Ardohain, de la senadora Victoria Huala y de buena parte de la estructura que responde políticamente a su hermano, Carlos Javier “Colo” Mac Allister.


Sin embargo, ese apoyo no había logrado cerrar la discusión interna. El sector referenciado en Martín Maquieyra, con mayor presencia en General Pico, cuestionó la forma en que fue presentada la candidatura y reclamó una mayor participación de la dirigencia del interior. Las diputadas provinciales Noelia Viara y Celeste Rivas también manifestaron fuertes diferencias con la conducción partidaria.


La tensión quedó expuesta durante una reunión realizada en General Pico, donde alrededor de 80 dirigentes relativizaron el lanzamiento de Mac Allister y algunos expresaron su respaldo al vocero presidencial Adrián Ravier como posible candidato a gobernador. Ardohain respondió con dureza y dejó abierta la puerta para que quienes se sienten más identificados con La Libertad Avanza abandonen formalmente el PRO. La Arena


En ese contexto, la aparición de Mauricio Macri funciona como un intento de clausurar la discusión desde arriba. El fundador del partido estableció públicamente cuál es su candidata. El mensaje hacia la dirigencia provincial parece evidente: para el macrismo nacional, la figura elegida es Marita.


Pero una bendición nacional no necesariamente resuelve una disputa territorial. Puede ordenar a los sectores alineados con la conducción, aunque también corre el riesgo de endurecer a quienes consideran que la candidatura fue decidida sin debate interno.



La identidad amarilla frente al avance libertario

La presencia de Gabriela Michetti en la reunión tampoco resulta un detalle menor. La fotografía reunió a tres figuras identificadas con la etapa fundacional y más tradicional del PRO. En medio del acercamiento de varios dirigentes amarillos al gobierno de Javier Milei, la escena buscó recuperar una identidad política propia.


Marita Mac Allister intenta ocupar un espacio diferenciado de La Libertad Avanza. Aunque no descarta una futura alianza opositora, su perfil político no se confunde por completo con el libertarismo. Su trayectoria institucional, su relación con sectores del radicalismo y su discurso sobre el papel del Estado muestran diferencias con la propuesta más dura del oficialismo nacional.


Del otro lado de la interna, Maquieyra se encuentra políticamente más cerca del Gobierno nacional y actualmente ocupa un cargo como director de YPF. Viara y Rivas también fueron identificadas por la conducción partidaria como parte de un sector “violeta”, más proclive a acompañar el armado libertario.


Por eso, la disputa dentro del PRO pampeano no se limita a una pelea por nombres. También expresa dos estrategias diferentes: conservar una identidad amarilla con capacidad de negociar desde una posición propia o avanzar hacia una integración más profunda con La Libertad Avanza.


La fotografía con Macri fortalece claramente la primera alternativa.



Marita busca llegar a la mesa opositora con candidatura propia

El movimiento también tiene un destinatario externo: la Unión Cívica Radical. Martín Berhongaray viene trabajando para consolidar su candidatura a gobernador y recientemente logró mostrar una importante fotografía de unidad junto a los intendentes radicales de la provincia.


La UCR conserva una ventaja que ningún otro espacio opositor puede ignorar: estructura territorial, intendencias, concejales, comités y presencia política en buena parte de La Pampa. El PRO, en cambio, cuenta con figuras conocidas y experiencia electoral, pero necesita evitar quedar reducido a un socio secundario dentro de una eventual coalición.


Al instalar anticipadamente a Marita Mac Allister, el partido busca sentarse en la mesa de negociación con una candidatura concreta. Ya no pretende discutir solamente lugares en las listas legislativas, sino también el liderazgo de la fórmula provincial.


Ese es uno de los principales efectos de la fotografía con Macri. La dirigente pampeana suma respaldo para presentarse ante el radicalismo y La Libertad Avanza como una postulante con aval nacional, estructura partidaria y un perfil institucional propio.


No significa que su candidatura esté definitivamente asegurada. Una eventual alianza podría establecer internas, encuestas o algún mecanismo de consenso. Pero el PRO ya dejó en claro que quiere participar de esa discusión con nombre y apellido.



Una fortaleza que también puede transformarse en límite

El acompañamiento de Mauricio Macri representa un activo político, especialmente dentro del PRO. Le aporta reconocimiento, respaldo partidario y una red nacional que puede resultar importante durante una campaña.


Sin embargo, la imagen también tiene límites. La política argentina cambió profundamente desde la presidencia de Macri. La Libertad Avanza ocupó buena parte del electorado que anteriormente acompañaba al PRO y convirtió a Javier Milei en la principal referencia nacional de la derecha.


En ese nuevo escenario, el apoyo del expresidente puede consolidar a Marita entre los votantes tradicionales del macrismo, pero no garantiza que alcance para conquistar al electorado libertario ni para imponerse dentro de una eventual alianza.


Además, la titular del Tribunal de Cuentas deberá demostrar que su propuesta excede el respaldo de un apellido y una fotografía. Su desafío será construir una agenda pampeana sobre producción, empleo, seguridad, educación, salud, infraestructura y relación con los municipios. También deberá administrar cuidadosamente la convivencia entre su función institucional en un organismo de control y una exposición electoral cada vez más marcada.



El peronismo observa las divisiones

Mientras la oposición acelera sus movimientos, el peronismo pampeano encuentra motivos para mirar la situación con atención, pero sin apresurarse. El PJ gobierna la provincia desde 1983 y sabe que las divisiones opositoras fueron, en distintos momentos, uno de sus principales beneficios electorales.


La aparición de varias candidaturas —Mac Allister por el PRO, Berhongaray por la UCR y Ravier por el espacio libertario— puede servir para ampliar la discusión y movilizar a cada fuerza. Pero si esas diferencias no encuentran una síntesis, terminarán favoreciendo nuevamente al oficialismo provincial.


Para representar una amenaza electoral concreta, la oposición necesitará algo más que una fotografía potente: deberá construir un programa común, resolver sus candidaturas y evitar que las disputas personales terminen destruyendo cualquier posibilidad de acuerdo.



Una foto que ordena y divide

Mauricio Macri consiguió instalar una certeza: Marita Mac Allister es su candidata para gobernar La Pampa. La dirigente salió fortalecida y el PRO dejó de insinuar para comenzar a jugar abiertamente en la carrera hacia 2027.


Pero la misma imagen que busca ordenar al partido también ilumina sus fracturas. El apoyo nacional refuerza a la conducción de Ardohain y los Mac Allister, mientras empuja al sector de Maquieyra, Viara y Rivas hacia una definición más cercana a La Libertad Avanza.


La fotografía tuvo impacto y logró su primer objetivo: colocar a Marita en el centro de la conversación política. Ahora comienza la parte más compleja. Deberá transformar ese respaldo en organización territorial, convencer a los sectores internos que todavía la cuestionan y demostrar que puede liderar una coalición opositora amplia.


En definitiva, Macri le entregó una credencial importante. Pero la candidatura deberá validarse en La Pampa, entre dirigentes, intendentes y votantes. Porque las fotografías pueden abrir una campaña; difícilmente puedan ganarla por sí solas.


EDITORIAL: AXEL JUNCOS
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