La Pampa empieza a discutir 2027: gestión, internas y una unidad que todavía cuesta construir

El presupuesto provincial, los anuncios para atraer inversiones y las negociaciones electorales marcaron los últimos días. Ziliotto busca sostener la iniciativa desde la gestión, mientras el PJ arrastra diferencias y la oposición intenta acordar cómo competir por la gobernación.

En La Pampa, la discusión por 2027 ya atraviesa las decisiones del presente. Se advierte en los anuncios económicos, en los reclamos de diálogo dentro del peronismo y en las conversaciones de una oposición que comparte el objetivo de llegar al Gobierno, pero todavía debe resolver quién la conducirá y con qué propuesta.
Las noticias de los últimos días permiten una primera lectura: Sergio Ziliotto procura instalar una agenda de gestión y desarrollo productivo, mientras sus adversarios buscan construir una alternativa electoral. Ambos tienen dificultades propias. Al oficialismo le cuesta ordenar su convivencia interna; a la oposición, convertir la voluntad de juntarse en un acuerdo político duradero.
En el medio están los pampeanos, para quienes una discusión sobre candidaturas difícilmente resulte más urgente que conseguir trabajo, acceder a una vivienda o sostener un comercio.
El presupuesto como definición política
El proyecto de Presupuesto 2027 expresa buena parte de la apuesta del Gobierno provincial. Prevé recursos y gastos por $3,28 billones, un incremento nominal del 40,56% respecto del presupuesto vigente y una administración sin endeudamiento. Entre sus prioridades aparecen la educación, la inversión productiva y el financiamiento para construir 400 viviendas. Son previsiones que deberán atravesar el debate legislativo y, después, la ejecución.
La lectura política es clara: Ziliotto intenta mostrar que el equilibrio fiscal puede convivir con un Estado que invierte, presta servicios e interviene en la economía. Esa es la posición desde la cual busca diferenciarse del rumbo nacional.
El argumento tiene fuerza, aunque también exige resultados. Una partida presupuestaria representa una decisión y una posibilidad; su valor para la sociedad termina de comprobarse cuando la obra se concluye, la vivienda se entrega o el servicio mejora.
Para la oposición, el tratamiento del presupuesto ofrece una oportunidad que excede el rechazo al gobernador. Puede discutir prioridades, pedir explicaciones y proponer cambios concretos. Allí deberá mostrar cuánto hay de alternativa de gobierno detrás de su estrategia electoral.
La búsqueda de inversiones amplía la discusión
La presentación del Plan de Integración Productiva con Vaca Muerta y el encuentro La Pampa Negocios 360 agregaron otro elemento. El plan contempla incentivos para atraer empresas y un nodo logístico proyectado en 25 de Mayo. Este jueves, además, Ziliotto presentó en Buenos Aires las oportunidades de inversión de la provincia ante empresarios e instituciones.
Estos movimientos pueden leerse como un intento de ampliar el discurso oficialista: además de defender los recursos provinciales, el Gobierno necesita explicar de dónde podrían surgir nuevas actividades y empleos.
La articulación con empresas privadas también obliga a precisar el debate político. Hablar del tamaño del Estado resulta insuficiente si no se discute qué hace, a quién acompaña y qué resultados obtiene. Los incentivos públicos merecen evaluarse por las inversiones que efectivamente generan, los puestos de trabajo y las oportunidades para los proveedores locales.
Ese será el examen de los anuncios. La convocatoria empresarial abre puertas; convertir esos contactos en proyectos sostenibles requiere continuidad, infraestructura y seguimiento.
Medidas que buscan acercarse al bolsillo
En esa misma agenda se inscriben las propuestas incorporadas a la Ley Impositiva 2027: una exención de Sellos para determinados créditos destinados a vivienda única y un régimen simplificado y voluntario de Ingresos Brutos para pequeños contribuyentes de las categorías A y B del Monotributo. Ambas medidas están sujetas a aprobación legislativa.
Políticamente, permiten al oficialismo hablarles a sectores con preocupaciones muy concretas: familias que buscan financiar una casa y trabajadores independientes para quienes los trámites también representan un costo.
Su alcance deberá medirse con cuidado. Reducir gastos vinculados a un préstamo puede ayudar, aunque el acceso al crédito sigue dependiendo de los ingresos y la capacidad de pago. Simplificar obligaciones puede facilitar un emprendimiento, pero su continuidad también necesita clientes y actividad económica.
El PJ todavía tiene una conversación pendiente
La agenda de gestión convive con diferencias que el peronismo no ha logrado cerrar. El reciente pedido de Luciano di Nápoli para conversar con Ziliotto volvió a exponerlas. Según publicó Diario Textual, el intendente de Santa Rosa reclamó un acercamiento político, mientras fuentes del entorno del gobernador sostuvieron que ya había recibido invitaciones para reunirse. Son versiones contrapuestas sobre un vínculo que sigue generando tensión.
Más allá de quién deba hacer la próxima llamada, el episodio revela una dificultad: los protagonistas reconocen la necesidad del diálogo, pero ese reconocimiento todavía no produce un entendimiento visible.
Para el PJ, sostener la unidad exigirá acordar espacios de participación y mecanismos para resolver diferencias. La gestión provincial puede darle argumentos electorales; difícilmente alcance, por sí sola, para ordenar todas las aspiraciones.
También existe un costo hacia afuera. Cuando la discusión se concentra en invitaciones, ausencias y reproches, al ciudadano le cuesta encontrar qué problema propio está intentando resolver la dirigencia.
La oposición quiere un frente y discute su conducción
Del otro lado, las conversaciones entre la UCR, el PRO y La Libertad Avanza avanzan con diferencias sobre el liderazgo. La pretensión libertaria de gravitar en la candidatura a gobernador convive con el peso territorial radical y con un PRO que reclama protagonismo. Marita Mac Allister ratificó su voluntad frentista y, al mismo tiempo, planteó que llegó el momento de que su partido encabece la provincia.
La dificultad es previsible: cada fuerza considera que tiene razones para conducir.
Pero el acuerdo necesita algo más que distribuir lugares. Deberá explicar cómo administraría la provincia y qué posición asumiría ante decisiones nacionales que afecten intereses pampeanos. Ese punto será especialmente sensible para una coalición que busca reunir a partidos con distintas relaciones con el Gobierno de Javier Milei.
Una propuesta común requiere compromisos que puedan sostenerse después de la elección. Cuanto más se postergue esa discusión, mayor será el riesgo de que las diferencias reaparezcan durante la campaña.
Las reglas electorales entran en escena
A ese escenario se sumó una noticia de este jueves: según Diario Textual, en ámbitos legislativos se analiza una eventual suspensión de las internas abiertas provinciales para 2027, condicionada al avance de cambios sobre las PASO nacionales. Por ahora, se trata de una posibilidad en discusión, sin una decisión aprobada.
Su repercusión podría ser considerable. Si una alianza cuenta con varios aspirantes, una elección interna ofrece una vía para resolver la competencia. Sin ese mecanismo, necesitaría acordar otro procedimiento aceptado por todos.
Cualquier modificación merece un debate público y fundamentos claros. Las reglas electorales deben dar previsibilidad a partidos y votantes. Si quedan atrapadas en el cálculo de quién gana o pierde con cada cambio, la confianza en el proceso también se deteriora.
La Pampa empieza a transitar una etapa en la que gestión y competencia electoral estarán cada vez más entrelazadas. El oficialismo deberá demostrar que sus anuncios mejoran la vida cotidiana y que puede procesar sus diferencias. La oposición tendrá que explicar qué haría con el Gobierno que pretende conquistar.
En todas las localidades pampeanas, esas respuestas se medirán en cuestiones cercanas: trabajo, viviendas, servicios, caminos y posibilidades para los jóvenes. La dirigencia ya está pensando en 2027. Su desafío es darles motivos a los pampeanos para creer que también está pensando en ellos.




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