La Pampa se prepara ante El Niño: Ziliotto reunió a intendentes y productores para definir acciones concretas

El Gobierno provincial convocó a autoridades de 17 localidades con mayor riesgo hídrico y a representantes del sector agropecuario. El plan apunta a mantener transitables los caminos, evitar el aislamiento de poblaciones rurales, proteger los cascos urbanos y reducir el impacto sobre la producción.

El gobernador Sergio Ziliotto encabezó el jueves 17 de septiembre una nueva reunión de trabajo para avanzar en la prevención ante los posibles efectos del fenómeno climático El Niño. El encuentro se desarrolló durante la mañana en el Salón de Acuerdos de Casa de Gobierno y reunió a intendentes de 17 localidades consideradas entre las más expuestas al riesgo hídrico, funcionarios provinciales y representantes de las principales entidades agropecuarias.
La convocatoria tuvo un objetivo concreto: transformar los diagnósticos y relevamientos realizados durante los últimos meses en un plan de acción que permita anticipar respuestas. Entre las prioridades aparecen la recuperación y el mantenimiento de caminos, la protección de las localidades, el monitoreo de cuencas y napas, la disponibilidad de equipos de bombeo y la reducción de los daños que podrían sufrir las zonas productivas.
El escenario todavía presenta numerosas variables difíciles de prever. No se puede establecer con exactitud cuánta lluvia caerá ni cuáles serán los lugares más afectados, pero la Provincia busca aprovechar el tiempo disponible para organizar recursos y actuar antes de que una eventual emergencia se encuentre en desarrollo.
“Hay distintas líneas de acción. Nosotros veníamos trabajando primero la prevención y después las consecuencias”, señaló Ziliotto durante la apertura. El mandatario remarcó que, frente a un fenómeno cuya intensidad no puede determinarse con precisión, el principal margen de acción está en la preparación y el trabajo coordinado.
De los informes a un plan de acción
La reunión permitió continuar con la estrategia conjunta entre el Gobierno provincial, los municipios, las entidades rurales y los organismos especializados. Recursos Hídricos, Obras Públicas, la Dirección Provincial de Vialidad y Defensa Civil forman parte de la estructura encargada de planificar las intervenciones.
La intención es definir cuáles son los puntos más vulnerables de cada región, qué obras deberían ejecutarse, dónde será necesario reforzar los caminos y qué equipamiento deberá encontrarse disponible ante un aumento de las precipitaciones.
“La idea es armar un plan de acción y observar cuáles son los puntos para atacar”, resumió el Gobernador.
La planificación contempla tanto las consecuencias sobre las poblaciones como el impacto en los campos. Una lluvia extraordinaria puede anegar calles y viviendas, pero también interrumpir caminos rurales, impedir el ingreso de ambulancias o transportes escolares y dificultar durante semanas la salida de la producción.
Por ese motivo, la prevención no estará limitada a responder una vez producido el evento. El objetivo es determinar anticipadamente dónde deberán concentrarse los recursos, qué trayectos resultan indispensables y cuáles son los sectores donde el agua podría generar mayores inconvenientes.
Los caminos, una prioridad para evitar el aislamiento
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la situación de la red vial, especialmente los caminos vecinales y la red terciaria utilizada diariamente por productores, transportistas, docentes, estudiantes y personal sanitario.
Ziliotto sostuvo que será necesario identificar los tramos prioritarios y establecer una hoja de ruta que permita recuperar los caminos deteriorados y mantener la conectividad territorial durante los períodos de mayores precipitaciones.
“Tenemos que potenciar la calidad de todo lo relacionado con la red terciaria afectada a la producción y a los servicios comunitarios”, afirmó.
La transitabilidad no solamente resulta indispensable para sacar granos, hacienda y otros productos de los establecimientos rurales. También permite garantizar el acceso a la salud y la educación, el abastecimiento de las comunidades y el movimiento relacionado con el comercio y la actividad industrial.
Un camino cortado puede dejar aisladas a familias rurales o complicar el acceso a pequeñas localidades. Por eso, el plan pretende llegar a los meses de mayor riesgo con las vías prioritarias en las mejores condiciones posibles y con alternativas de circulación previstas.
Las acciones se articulan con el Programa de Mantenimiento de Canales —PROMANCA— y el Programa de Agua y Saneamiento —PROPAYS—. De acuerdo con los relevamientos presentados, ya fueron inspeccionados aproximadamente 500 kilómetros de canales. Alrededor del 25 % necesita trabajos de limpieza y más de 54 kilómetros ya fueron intervenidos.
Preocupación por Quemú Quemú y el cuenco de Los Daneses
Durante la reunión, Federico Cobrero, representante de la Sociedad Rural Argentina, agradeció la convocatoria y valoró la posibilidad de que el sector productivo participe de la búsqueda de soluciones.
“Es la primera vez que se nos llama para buscar soluciones conjuntas. Hoy vemos acciones concretas en los caminos, tanto desde los municipios como desde la Provincia. Un trabajo que se está haciendo y hay que reconocerlo”, manifestó.
Cobrero también destacó el asesoramiento brindado por el Ministerio de la Producción sobre la utilización de puentes verdes y consideró positiva la incorporación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria a la planificación.
Una de las principales inquietudes planteadas fue el comportamiento del cuenco de Los Daneses. Según explicó, los volúmenes de agua podrían avanzar con mayor rapidez que en otros años. Aunque actualmente el cuenco se encuentra vacío, un episodio extraordinario podría llenarlo rápidamente y superar su capacidad.
Ziliotto reconoció que la zona de Quemú Quemú constituye uno de los puntos críticos. Por ese motivo, propuso que el Gobierno provincial, el municipio y la Sociedad Rural de la localidad comiencen a elaborar un plan específico.
El objetivo principal será resguardar el casco urbano y, al mismo tiempo, reducir la superficie productiva que podría quedar afectada.
“El principal objetivo es proteger el casco urbano, pero eso no quita que veamos cómo hacer para que la zona de sacrificio en La Pampa sea de la menor superficie posible”, sostuvo el mandatario.
Coordinación con Buenos Aires por el escurrimiento
El Gobierno pampeano también mantiene conversaciones con la provincia de Buenos Aires para coordinar el manejo de los excedentes hídricos.
“Hemos firmado un convenio con Buenos Aires en el cual le decimos que cuando el agua rebalse acá va a ir a la provincia de Buenos Aires. El libre escurrimiento de las aguas tiene que estar dado”, afirmó Ziliotto.
La intención es acordar cuáles son las alternativas posibles y conocer la capacidad de recepción del territorio bonaerense. Esta coordinación resulta fundamental porque el agua atraviesa límites provinciales y las intervenciones realizadas en una jurisdicción pueden repercutir directamente sobre la otra.
El seguimiento de las cuencas también se encuentra respaldado por el esquema interjurisdiccional del CIRHNOP, que reúne a La Pampa, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y San Luis junto con el Gobierno nacional.
En ese ámbito se avanza en un sistema de alertas tempranas que permitirá compartir información, monitorear excedentes hídricos y anticipar posibles medidas de protección.
Vigilancia sobre el río Quinto y el río Salado
Otro de los puntos analizados fue la posibilidad de que La Pampa reciba agua procedente de otras provincias.
Ziliotto destacó el sistema de alertas tempranas acordado para la cuenca del río Quinto. La herramienta permitirá conocer con anticipación los volúmenes que podrían ingresar al territorio pampeano y preparar medidas para disminuir la superficie afectada.
También se evaluó el avance de las obras sobre el río Salado y la coordinación con Buenos Aires para mejorar la capacidad de recepción y traslado del agua que pudiera incidir sobre el noroeste provincial.
En la región central se continuará estudiando el comportamiento de los excedentes y sus posibles vías de escurrimiento. En las localidades, mientras tanto, se prevé ampliar la disponibilidad de bombas para drenar aquellos lugares donde el agua no pueda salir naturalmente.
Napas elevadas y capacidad de absorción de los suelos
La situación de las napas genera una atención especial. Actualmente presentan niveles elevados para esta época del año, una condición que podría reducir la capacidad del suelo para absorber nuevas precipitaciones.
Si el terreno se encuentra saturado, una lluvia intensa puede transformarse rápidamente en agua superficial y provocar anegamientos en campos, caminos o zonas urbanas.
La capacidad de absorción también será determinante para la actividad agropecuaria. De ella dependerá, en buena medida, que los cultivos puedan cosecharse y que la producción sea trasladada sin mayores dificultades.
Por esa razón, el plan incluye el seguimiento de los suelos, las napas y los pronósticos, junto con la realización de obras y tareas destinadas a favorecer el escurrimiento.
Los antecedentes que mantienen encendidas las alertas
Los informes del INTA Anguil muestran que los episodios intensos de El Niño han provocado, durante los últimos 50 años, precipitaciones estivales ubicadas en promedio entre 61 y 144 milímetros por encima de los valores habituales. Sin embargo, los efectos fueron diferentes según la intensidad del fenómeno, la época del año y la región afectada.
Los ciclos de 1997-1998 y 2015-2016 sirven como ejemplos de esa variabilidad. En algunos sectores del centro del país se registraron acumulados extraordinarios de entre 200 y 400 milímetros adicionales, mientras que en otros los incrementos se ubicaron entre 50 y 250 milímetros.
La Pampa cuenta con antecedentes que explican la preocupación. Durante el episodio de 1997-1998, Bernardo Larroudé acumuló 1.240 milímetros anuales; Adolfo Van Praet, 1.630 milímetros; y General Pico, 1.110 milímetros.
En 2017, Realicó llegó a registrar más de 61.000 hectáreas inundadas durante julio, mientras que en el departamento Chapaleufú la superficie afectada superó las 48.000 hectáreas en junio.
Estos registros no significan que el mismo escenario vaya a repetirse, pero muestran la magnitud que pueden alcanzar los excesos hídricos y refuerzan la necesidad de mantener una vigilancia constante. La gestión del riesgo, además, no debe limitarse únicamente a los períodos declarados como El Niño.
Participación de municipios, entidades rurales e INTA
Del encuentro participaron intendentes y representantes técnicos de Adolfo Van Praet, Agustoni, Bernardo Larroudé, Catriló, Ceballos, Dorila, Hilario Lagos, Intendente Alvear, Metileo, Miguel Cané, Quemú Quemú, General Pico, Realicó, Relmo, Sarah, Speluzzi y Vértiz.
También estuvieron presentes la presidenta y la vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Agrarios, Andrea Valderrama Calvo y Noelia Sosa; el director del INTA, Daniel Funaro; y representantes de Confederaciones Rurales Argentinas, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa y la Sociedad Rural Argentina.
La amplitud de la convocatoria responde a una realidad concreta: una emergencia hídrica no puede enfrentarse desde un solo organismo. Requiere información técnica, maquinaria, conocimiento del territorio, coordinación política y participación de quienes viven y producen en las áreas potencialmente afectadas.
Anticiparse para reducir los daños
El Gobierno provincial continuará elaborando planes específicos para las zonas más sensibles, mientras avanza con la limpieza de canales, la recuperación de caminos, la ampliación del equipamiento y el fortalecimiento de los sistemas de alerta.
La premisa es actuar con anticipación para proteger los cascos urbanos, mantener comunicadas a las localidades y disminuir las pérdidas productivas.
“Obrar en conjunto” fue uno de los conceptos centrales planteados durante la reunión. Más allá de la incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar El Niño, la Provincia busca llegar preparada: con prioridades definidas, información compartida y una respuesta previamente acordada para cada territorio.



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