“Newen Mapu”: la huerta de la Escuela N° 104 ya tiene nombre y se prepara para su primera cosecha
- Winifreda

- 31 jul
- 2 min de lectura
La denominación, que significa “fuerza de la tierra” en lengua mapuche, fue elegida por mayoría de votos. Estudiantes, docentes y familias trabajan juntos en el cuidado de una gran variedad de cultivos de invierno.

La Huerta Escolar de la Escuela N° 104 de Winifreda continúa creciendo y acaba de sumar un nombre cargado de significado. Luego de una elección en la que participó la comunidad educativa, la propuesta ganadora fue “Newen Mapu”, expresión que en lengua mapuche significa “fuerza de la tierra”.
El nombre refleja el espíritu de una iniciativa que tiene a la tierra como espacio de encuentro, aprendizaje y trabajo colectivo. Allí, los estudiantes pueden llevar a la práctica los conocimientos aprendidos en el aula, observar el crecimiento de las plantas y comprender que cada alimento requiere tiempo, dedicación y cuidados.
Aprender con las manos en la tierra
La huerta ya cuenta con plantines de ajo, puerro, cebolla de verdeo, espinaca, perejil, curry, orégano, acelga, zanahoria, romero, caléndula y rúcula, variedades apropiadas para sembrar y cultivar durante la temporada invernal.
Los chicos participaron activamente en cada etapa del proceso. Prepararon y trabajaron la tierra, sembraron, regaron, cuidaron los plantines y colaboraron con los trasplantes. En estas tareas estuvieron acompañados por docentes y por una madre que se sumó como colaboradora.
De esta manera, la propuesta se convirtió en mucho más que la creación de un espacio verde dentro de la institución. “Newen Mapu” funciona como una verdadera aula al aire libre, donde los niños aprenden a través de la experiencia y desarrollan valores como la responsabilidad, la paciencia, el compañerismo y el respeto por la naturaleza.
Con los cultivos avanzando y mostrando sus primeros resultados, la comunidad educativa aguarda con entusiasmo el momento de recoger las verduras producidas por sus propias manos. “Pronto estaremos cosechando nuestras verduras”, anticiparon desde la escuela.
Una colaboración que ayuda a proteger el proyecto
La institución también expresó un especial agradecimiento a la familia Adrover-Pitz, de 3° “A”, que donó desinteresadamente el cerco destinado a delimitar y proteger la huerta.
El aporte permitirá resguardar los cultivos y acompañar la continuidad de una propuesta que crece gracias al compromiso compartido entre alumnos, docentes y familias.
Así, entre cajones convertidos en canteros, semillas, plantines y muchas manos dispuestas a colaborar, la Escuela N° 104 sigue fortaleciendo un proyecto que une educación y naturaleza. “Newen Mapu” ya tiene nombre, identidad y una comunidad entera esperando disfrutar de su primera cosecha.




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