Winifredense caminó 115 kilómetros, para llegar a Santiago de Compostela.

"Cumplí un desafío personal"
Todos los años, centenares de peregrinos recorren una serie de caminos que se dirigen a la tumba del Apóstol Santiago, ubicada en la catedral de Santiago de Compostela. Es una de las rutas de peregrinación cristiana más importantes de Europa.

La vecina de #Winifreda, María Josefa Arsoba, conocida en el pueblo como Maruca Kramer, de 82 años, vivió esa experiencia por primera vez en su vida durante este año. Durante cinco días consecutivos, recorrió a pie un trayecto de 115 kilómetros, disfrutando de cada paisaje del histórico camino y de las personas de otras partes del mundo que se le acercaban sorprendidas al verla caminar sin dificultades.
Maruca confesó que realizó esta actividad no impulsada por la espiritualidad sino para cumplir con "un desafío personal y turístico a esta altura de mi vida”.
Con la decisión tomada, la viajera partió en avión desde Buenos Aires hacia España donde se instaló en la casa de su hijo Pablo, situada en cercanías de Madrid. Luego, se trasladó en tren hasta el municipio de Sarria, situado en Galicia, el punto de partida del camino elegido por ella para llegar a Santiago. Cuando llegó al hotel, la estaban esperando para entregarle la Credencial del Peregrino, que se la sellaban en las distintas paradas del camino para dejar constancia de su participación. El documento contiene esos sellos.
El 13 de septiembre, después del desayuno, comenzó la travesía con su mochila en la espalda, la botellita de agua y barritas de cereal. El camino de tierra, ripio y pavimento, está señalizado para no perderse. Hizo el recorrido sin prisa durante 5 días consecutivos y pernoctó en cinco localidades distintas. Una empresa iba trasladando su equipaje. A su lado caminaban franceses, italianos, alemanes, japoneses, portugueses, entre otras nacionalidades. Todos se saludaban diciéndose “¡Buen Camino!”.
Maruca aseguró que “era la persona de más avanzada edad”. “Me sucedieron cosas muy lindas”, dijo y las relató. “Una chiquita brasileña se me acercó para decirme que no tenía que exponerme al sol sin cubrirme la cabeza y me puso su sombrero. Le agradecí su gesto, pero le dije que se lo guardara porque el mío lo tenía en el equipaje. Al día siguiente, nos vimos de nuevo y se lo mostré para que se quedara tranquila”. Otro día se encontró con cinco francesas. “Una de ellas hablaba inglés, entonces pudimos entendernos. Me trasladó su admiración y la de sus amigas por verme caminar de una manera tan dinámica y pidiéndome perdón me preguntó los años que tengo. Quedó asombrada al escuchar mi edad y me dio tres besos”, contó. Las vivencias continuaron. “Un señor portugués me pidió una selfie y permiso para darme un abrazo en el medio de la carretera”, rememoró. Padre e hija caminaban juntos. “En un momento, la piba me dijo en inglés que su papá quería saber mi edad. Cuando se la transmitió, el hombre se arrodilló delante mío y en italiano exclamó ¡Maravilloso!”.
Al tercer día, una joven de Puerto Rico se le acercó para preguntarle si podían caminar juntas y así estuvieron durante unas cuantas horas. Un día, un auto estacionó a su lado, descendió una mujer y en inglés le preguntó si podía sacarle una foto para un video que estaban preparando para promocionar el camino de Santiago, “pero la quiero tomando agua. Volví a sacar la botella de la mochila y posé para las fotos”, narró. “Me encontré con personas muy educadas y no hubo ninguna irregularidad”, resaltó.
En promedio recorrió unos 20 kilómetros diarios. El 18 de septiembre, a las 15 horas, llegó a Santiago de Compostela tras recorrer 115 kilómetros por el camino francés, una de las rutas elegidas para llegar al mítico lugar. Le entregaron dos diplomas, uno firmado por Segundo Pérez López, Deam de la Catedral donde están enterrados los restos del Apóstol Santiago.
FOTO: Maruca Kramer muestra el certificado que acredita el recorrido del Camino de Santiago
Nota de Luis Barbaschi para < Suplemento especial 2019 LA ARENA >



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